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El túnel de Musk para solucionar los atascos: ¿una idea de ciencia ficción?

Solo los coches eléctricos y autónomos podrán circular por el sistema de túneles proyectado por Elon Musk. Crédito: The Boring Company

 

Por Isabel Rubio Arroyo

En 1982 Ridley Scott situó la acción de Blade Runner en una futurista ciudad de Los Ángeles, en la que los coches surcaban los aires y corría el año 2019. Cumplida esa fecha, y con una idea opuesta, el magnate Elon Musk da un paso más en su sueño de revolucionar el mundo del transporte. Primero fundó Tesla para impulsar el coche eléctrico, después anunció el Hyperloopun transporte a alta velocidad de pasajeros y mercancías en tubos al vacío— y ahora pretende acabar con los atascos dentro de las grandes ciudades. Para ello quiere construir un sistema de túneles subterráneos por los que los coches circulen a 240 kilómetros por hora, el doble del máximo permitido en nuestras autopistas. ¿Puede el plan de Musk hacerse realidad o es otra idea de ciencia ficción?

Aunque a primera vista pueda parecer una utopía, el fundador y consejero delegado de Tesla ya ha presentado en Los Ángeles (California) un prototipo de túnel subterráneo de cuatro metros de diámetro y una extensión de casi dos kilómetros. Para acceder a esta especie de autopista en el subsuelo, el conductor desciende con su vehículo en un ascensor. Después, el coche es equipado con unas ruedas especiales que hacen que se adapte a los raíles del túnel y evitan que al circular choque con las paredes.

“La propuesta de este túnel me parece demasiado futurista”, afirma Juan Santamera. Es presidente del Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos de España y subraya que todavía “no se ha conseguido ni superar determinadas velocidades”. Pese a que la idea de Musk es que los vehículos circulen a 240 kilómetros por hora, en la prueba que hizo con algunos periodistas cuando presentó el prototipo, en diciembre de 2018, el coche no superó los 70 kilómetros por hora.

Santamera explica que a nivel técnico sí que sería posible construir este sistema de túneles, pero no cree que sea una solución para acabar con los atascos: “Solo los trasladas de un punto a otro”. Además, “el coste sería enorme y los beneficios que se obtendrían no justificarían esa inversión”.

Después de fundar Tesla para impulsar el coche eléctrico, Musk pretende acabar con los atascos en las grandes ciudades. Crédito: prayitnophotography

 

El secreto: perforación de bajo coste

Aún así, Musk defiende la reducción del gasto para construir estos túneles con respecto a los utilizados por trenes y metros. Detrás del proyecto se encuentra The Boring Company (“La Empresa Tuneladora”, que en inglés hace un juego de palabras con boring=”aburrido”), una empresa propiedad de Musk que ha invertido 10 millones de dólares en excavar el prototipo.  Los costes disminuirían triplicando la velocidad de perforación y manteniendo los túneles a un diámetro más pequeño, según se explica en la web de la empresa, que pretende “reducir los costes por diez, desde 600 a 60 millones de dólares por kilómetro”.

Sin embargo, analistas del transporte público como Alon Levy, critican “el desconocimiento de Musk sobre los factores que afectan a los costes de tunelación”. Levy alega que la velocidad de perforación y el diámetro del túnel no influyen tanto en el precio por kilómetro de la obra, y añade que esos costes que promete Musk ya han sido logrados antes, por ejemplo en obras como la ampliación del Metro de Madrid entre 1995 y 2003. También el consultor de políticas de transporte público Jarret Walker entró hace meses en una polémica directa con Musk, al calificar su idea de elitista.

Solo los coches eléctricos y autónomos podrán circular por este sistema de túneles. Las ruedas especiales que necesitan costarían entre 200 y 300 dólares, según Musk. A día de hoy alrededor de un 10% de los coches nuevos en California son eléctricos y se espera que superen el 50% en 2024, según explica Miquel Testar, ingeniero en Telecomunicaciones que lidera proyectos tecnológicos en Silicon Valley para el sector automovilístico. En cuanto a la autonomía de los vehículos, “el nivel de introducción es menor, pero también se espera una penetración exponencial a partir de 2025”.

Musk ha asegurado que estos túneles también tendrían vehículos reservados para transportar a peatones y ciclistas a los que se les dará prioridad. Un viaje en este tipo de transporte público podría costar alrededor de un dólar, según ha especulado el fundador de Tesla. Santamera reflexiona sobre la diferencia de este sistema con el metro: “Parece un redescubrimiento del tren. ¿Cuántos pasajeros se transportarían cada día? Porque el metro transporta a miles de pasajeros”.

 

La nueva propuesta de Musk es un sistema de túneles subterráneos por los que los coches circularían a 240 kilómetros por hora. Crédito: The Boring Company

 

Muchos detalles por concretar

Aún hay muchos aspectos que el empresario no ha explicado. Por ejemplo, cómo se incorporarán los vehículos al tráfico principal o cómo se actuará en caso de que ocurra un incidente o cualquier avería. “Si tengo un accidente en un túnel de un solo carril o se me pincha una rueda, ¿qué hago?”, se pregunta Irene Chico, arquitecta del grupo Lledó. Un diámetro tan reducido puede dificultar cualquier labor de rescate o de evacuación del túnel.

Este no es el único aspecto que tiene que tener en cuenta el magnate sudafricano. Para garantizar la ventilación de los túneles y permitir que el dióxido de carbono que se emite al respirar salga fuera, Santamera explica que el sistema subterráneo debe tener respiraderos. “Además, los túneles para automóviles no pueden ser muy largos porque se puede producir un fenómeno de claustrofobia. Se han dado casos de gente que se bloquea al volante”, cuenta el ingeniero. 

La compañía ya ha encontrado algún contratiempo para llevar a cabo su proyecto en Los Ángeles. En noviembre, abandonó sus planes de desarrollar otro túnel en esta ciudad tras recibir una demanda de diferentes vecinos por supuestamente violar leyes estatales de protección ambiental, según TechCrunch.

 

Ideas para un metro de nueva generación

Este sistema de túneles también tiene su lado positivo. “Aunque el planteamiento de Musk parece dirigido al transporte privado en automóviles, su exposición tiene aspectos de posible aplicación a medio plazo al transporte público de una gran ciudad”, afirma Felipe Mendaña Saavedra, ingeniero de caminos con casi 40 años de experiencia en obras subterráneas. Este sistema permitiría reducir el tamaño del túnel del metro porque “un vehículo con motor eléctrico no necesita instalar la toma de corriente por catenaria”. También se podría conseguir una “rodadura más suave de los nuevos vehículos del metro” como consecuencia de la modificación de las ruedas de acero y las vías pesadas actuales y una posible disminución del tamaño de las estaciones.

Los ascensores para bajar al túnel, a los que se accedería desde la misma calle, tan solo ocuparían dos espacios de estacionamiento. Musk defiende que se pueden construir estaciones en toda la ciudad sin cambiar el carácter de Los Ángeles. Para la arquitecta Irene Chico, este proyecto “es una forma de ganar espacio para el ciudadano”. “Si asumimos que las vías rápidas están bajo tierra, las vías que están sobre la tierra serían más estrechas, habría más espacios públicos y el peatón y la bicicleta tendrían más protagonismo”, cuenta. Chico defiende que sería primordial hacer un estudio urbanístico muy detallado con proyección de futuro que tenga en cuenta hacia dónde va a crecer la ciudad y cómo va a evolucionar el transporte. Por el momento, cree que aunque el proyecto es “un poco utópico”, nos invita a valorar pros y contras y a hacernos preguntas difíciles de contestar: ¿Seguiremos teniendo coches en 30 años?¿Circularán de la misma forma?¿De qué manera nos importará el medio ambiente?”

"Tungsteno, un laboratorio periodístico para explorar la esencia de la innovación, ideado por Materia Publicaciones Científicas para el blog de Sacyr”

 

 

 

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