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Tres caminos para resucitar la innovación en ‘smartphones’

Con el horizonte del 5G y el problema de la duración de las baterías, el futuro del móvil parece encaminarse hacia dispositivos de pantalla flexible que sortean los problemas de seguridad con sensores capaces de identificar al usuario a través de las venas de las manos y donde la cámara sigue siendo la reina.

El futuro del móvil vendrá determinado por tecnologías inteligentes, desde la biometría capaz de identificar al usuario a través de sus venas al uso del machine learning. Crédito: LG.

 

ISABEL RUBIO | Tungsteno

¿Te comprarías un móvil con 16 cámaras? ¿Cuánto pagarías por uno que se puede doblar? ¿Llegará el día en el que puedas jugar a videojuegos, enviar mensajes o consultar tus operaciones bancarias solo con gestos sin tocar el terminal? Los smartphones se han convertido en una herramienta indispensable en nuestro día a día. En un futuro que parece estar marcado por la compatibilidad con el 5G y el diseño de dispositivos con baterías cada vez más duraderas, aún quedan muchas incógnitas por resolver. Los principales fabricantes experimentan con múltiples cámaras, pantallas flexibles y diferentes métodos de identificación. ¿Hacia dónde va el futuro del móvil?

La guerra de las cámaras

La carrera por incluir más lentes en las cámaras de los móviles continúa. El presidente de Apple, Tim Cook, anunció la triple cámara del iPhone 11 Pro el pasado septiembre. Unos meses antes, en vísperas del Mobile World Congress, Nokia presentó un smartphone con cinco cámaras. Incrementar el número de sensores puede servir para conseguir imágenes de mayor resolución y jugar con la profundidad. Esta obsesión por dotar a los terminales de múltiples dispositivos va mucho más allá. El año pasado LG patentó un sistema de 16 cámaras para un teléfono. Pero, ¿es este el futuro de la fotografía móvil?

Hay compañías que en lugar de optar por múltiples cámaras, prefieren mejorar su calidad fotográfica con sensores más grandes. En plena guerra de los megapíxeles, Huawei ha lanzado el Nova 4, y Xiaomi, el Redmi Note 7 —ambos con un sensor de 48 megapíxeles—. Mientras tanto, fabricantes como Google centran sus esfuerzos en mejorar el software de sus cámaras. Los nuevos smartphones presentados en octubre por la compañía de Mountain View, el Pixel 4 y el Pixel 4 XL, utilizan machine learning para controlar la iluminación de los diferentes planos de una misma fotografía de forma independiente. De esta forma, se pretende acabar con los contratiempos a la hora de hacer fotografías con baja luminosidad o a contraluz.

Los móviles empiezan a incorporar grandes pantallas plegables, como este Huawei Mate X, pero a precios prohibitivos y con la sombra aún de los fallos experimentados. Crédito: Huawei.

¿Doble pantalla o pantallas flexibles?

Samsung pretendía sacar su primer móvil plegable a la venta en varios países de Europa el pasado mes de mayo. Pero sus intenciones se vieron truncadas cuando varios Galaxy Fold cedidos a periodistas estadounidenses empezaron a fallar. La marca coreana se vio obligada a retrasar la venta del dispositivo, cuyo precio ronda los 2.000 euros, hasta octubre. Este imprevisto puso en duda la capacidad de los fabricantes para empezar a comercializar smartphones de este tipo.

Pero al igual que Samsung, diferentes marcas llevan años tratando de fabricar smartphones con grandes pantallas capaces de plegarse. Por ejemplo, Royole ya comercializa su móvil flexible FlexPai en China y Huawei ha anunciado su modelo Huawei Mate X, que se dobla hacia afuera y se espera que salga a la venta en noviembre. Frente a los móviles con pantallas flexibles, cuyos precios son por el momento prohibitivos para un usuario medio, hay marcas que se apuntan a la doble pantalla. Ya en 2017 ZTE presentó el Axon M, un móvil plegable con con dos pantallas de 5,2 pulgadas. Este mismo año, en el congreso mundial de móviles, LG optó por una pantalla doble como un accesorio opcional para el LG V50 ThinQ 5G. El fabricante, que presentó en enero el primer televisor OLED enrollable en el CES, pretende que los usuarios utilicen esta segunda pantalla para consultar diferentes aplicaciones a la vez o mejorar su experiencia con los juegos.

Pellizcar al aire para interactuar con el móvil

Coger o colgar una llamada, ajustar el volumen, saltar una canción o posponer una alarma ya es posible sin necesidad de tocar el móvil. Diferentes fabricantes llevan años implementando en sus dispositivos sistemas de control por gestos. Basta con deslizar la mano por encima del terminal hacia la izquierda o hacia la derecha o pellizcar al aire. Por ejemplo, el Samsung Galaxy 4 ya incorporaba Air Gesture, que permite al usuario controlar su smartphone realizando movimientos específicos con las manos cerca de la pantalla gracias a sensores. Entre otras posibilidades, sirve para hacer scroll, pasar de una imagen a otra en la galería o consultar la hora o los mensajes sin leer cuando el móvil está apagado.

También pueden ser controlados de esta forma terminales más recientes como los nuevos Pixel 4 y Pixel 4 XL —gracias a la tecnología Soli, en la que Google lleva trabajando cinco años— y el LG G8 ThinQ. Los creadores de este último terminal insisten en que estos sistemas resultan útiles a la hora de conducir, al llevar guantes o al tener las manos mojadas. Aunque todavía es pronto para predecir si el futuro de los móviles pasa por el control por gestos, por el momento, las posibilidades ofrecidas son bastante limitadas. Esta tecnología podría resultar prometedora cuando los desarrolladores decidan utilizarla de forma genérica en sus aplicaciones.

La identificación a través de los venas de las manos o el escaneo ocular promete superar los fallos de seguridad de sistemas como la huella digital o el reconocimiento facial. Crédito: Isabel Rubio Arroyo.

La cara, la huella o las venas como método de desbloqueo

Lo que antes era propio de películas de ciencia ficción como utilizar el iris del ojo o la voz como contraseña, hoy en día se investiga en laboratorios de todo el mundo. El campo de la biometría abre una infinidad de posibilidades en múltiples sectores. Y también a la hora de desbloquear el smartphone. Los fabricantes experimentan con diferentes datos biométricos para permitir el acceso al dispositivo: del desbloqueo por huella dactilar al reconocimiento facial pasando por las venas de la mano.

Samsung fue la primera compañía en implementar el escaneo ocular, cuando presentó la serie Galaxy S8. En los últimos meses, ha habido una tendencia por incorporar un lector de huella en los smartphones. Algunos fabricantes como Xiaomi suelen optar por situarlo en la parte trasera del terminal. Otros prefieren integrarlo en el lateral —por ejemplo, Sony con el Xperia Z5—. Y algunos como Samsung con el Galaxy S10+ los incrustan en la propia pantalla. También se ha puesto de moda el desbloqueo facial, incorporado entre otros dispositivos en los últimos smartphones de Apple y Google. Pero esta tecnología aún presenta ciertas limitaciones. El periodista especializado en ciberseguridad Thomas Brewster demostró que una cara impresa en 3D era capaz de desbloquear la mayoría de terminales con reconocimiento facial en el mercado. Además, el Pixel 4 XL permite que cualquier persona pueda desbloquear el teléfono si lo pone frente a la cara de su propietario, incluso si este tiene los ojos cerrados. Otra de las alternativas con las que se está experimentado es la identificación de las venas de la palma de la mano. El LG G8 S ThinQ dispone de un sistema de reconocimiento del patrón de venas, que es único en cada persona y cambia muy poco a medida que una persona envejece. Este patrón es difícil falsificar, ya que muchos de los vasos sanguíneos que se detectan con la tecnología no se ven a simple vista.

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Tungsteno es un laboratorio periodístico que explora la esencia de la innovación. Ideado por Materia Publicaciones Científicas para el blog de Sacyr.

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