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INNOVACIÓN

Renovarse o desaparecer, esa es la cuestión

Blockbuster, Kodak o Nokia son algunos ejemplos de empresas que no supieron adaptarse a los nuevos cambios

“Ser o no ser, esa es la cuestión”, es la primera frase del discurso pronunciado por el príncipe Hamlet en la afamada obra de William Shakespeare, ‘Hamlet’. Todo un clásico de la literatura universal que plantea una profunda disyuntiva entre existir o no existir, vivir o morir, estar o no estar.

Shakespeare ya nos enseñó hace más de 400 años la importancia de enfrentarnos a nuestros miedos, a las dudas sobre qué camino tomar, a explorar y asumir nuevos riesgos, a evolucionar.

En la nueva era digital, la capacidad de cuestionar el status quo, de adaptarse a los nuevos cambios, de renovarse, de evolucionar es lo que determina la supervivencia y el éxito de una empresa. Las organizaciones deben visualizar y aprovechar las nuevas oportunidades que está generando la disrupción digital si no quieren verse condenadas al fracaso. Aquellas compañías que impulsen su creatividad, se adapten a las nuevas demandas de la realidad actual y potencien la innovación, sobrevivirán. Renovarse o desaparecer, esa es la cuestión.

En los últimos años, hemos visto como grandes compañías consolidadas, con un fuerte posicionamiento de marca y alto valor de mercado, se han visto afectadas y disrumpidas en periodos de tiempos muy cortos. La dinámica de mercado ha cambiado, provocando un notable aumento en la destrucción de empresas más “tradicionales”. Organizaciones que basaban su estrategia en lo que funcionó en el pasado, en lo testado, en lo seguro, que no supieron innovar y fracasaron estrepitosamente.

Blockbuster, ‘The End’

 

En los 90, Blockbuster, el gigante norteamericano de alquiler de cine y videojuegos, era una de las empresas más prolíficas del mundo con más de 9000 tiendas, 85.000 empleados y alrededor de 48 millones de socios. Lo que parecía el negocio del siglo acabó convirtiéndose años más tarde en un cementerio de cintas VHS y DVDs.

Blockbuster no supo ver y adaptarse a las nuevas formas de consumo online. Los directivos de la compañía estadounidense, anclados en el formato físico, no entendieron el potencial del negocio online y acabaron desapareciendo en un intervalo de tiempo relativamente corto. La irrupción y auge de Netflix cambió la película y terminó de acabar con una empresa que en 2014 cerraba sus puertas.

En la actualidad, sólo queda un Blockbuster en todo el mundo, en la ciudad de Bend (Oregon, EEUU). Una especie de museo que se ha convertido en un lugar de peregrinaje para los nostálgicos y amantes del celuloide.

Kodak, la caída del rey de la fotografía

 

Con más de 100 años de historia, Kodak fue la compañía líder en fotografía a nivel mundial. Una marca reconocida en todo el mundo que acercó la fotografía a miles de hogares de todo el planeta. El rojo y amarillo de su logo permanecerá para siempre en la retina de millones de personas de todo el mundo.

La aparición de las cámaras digitales y la integración de cámaras en los Smartphones aceleraron la caída de un imperio que no supo entender la potencia de la fotografía digital. Cuando quisieron abordar su proceso de cambio y adaptarse a las nuevas demandas, era demasiado tarde. Los rollos de película se volvieron obsoletos, las ventas de cámaras analógicas cayeron en picado y la compañía acabó declarándose en bancarrota.

Nokia, crónica de una muerte anunciada

 

La multinacional finlandesa dominó el mercado de la telefonía móvil de finales de los 90 y principios de los 2000. El Nokia 3310 o el modelo 6010 se convirtieron en iconos de toda una generación. Todos recordamos el mítico juego Snake y el movimiento hipnótico de la serpiente deslizándose por la pantalla del móvil.

La irrupción de los Smartphones, con el iPhone a la cabeza, revolucionó la industria móvil, cambiando la forma de comunicarnos y convirtiendo nuestros teléfonos en objetos imprescindibles para nuestro día a día. Nokia no supo integrarse a este nuevo concepto de teléfono inteligente y continuó apostando por el desarrollo de hardware en lugar de potenciar el software. Cuando quiso reaccionar ya era demasiado tarde. En sólo unos años, la compañía paso de ser un referente y liderar la industria de la telefonía móvil a casi desaparecer.

Blockbuster, Nokia o Kodak son solo algunos ejemplos de organizaciones que cayeron en la irrelevancia por no innovar y no visualizar las oportunidades de cambio. En los próximos años, la nueva ola digital continuará disrumpiendo todas las industrias, incluso aquellos sectores que se consideran inmunes. Esto es sólo el principio.

 

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