Rascacielos de madera, una idea milenaria que ya es viable
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Rascacielos de madera, una idea milenaria que ya es viable

La belleza natural de la Reserva Nacional Lago Peñuelas (Chile) se puede contemplar ahora desde una nueva posición privilegiada: el último piso del edificio de madera más alto de América Latina, que simboliza una tendencia arquitectónica en crecimiento en distintas áreas del planeta. El uso de este material ancestral promete sostenibilidad medioambiental, experiencias novedosas para sus habitantes y una nueva referencia para las ciudades del futuro.

Un hotel, apartamentos y hasta una piscina ocupan los más de 85 metros de altura de la torre Mjøstårnet, en Noruega, el edificio de madera más alto del mundo. Crédito: Moelven.

 

FRANCESCO RODELLA | Tungsteno

Con sus seis plantas y 21 metros de altura, la Torre Peñuelas —a menos de 100 kilómetros de Santiago de Chile— sirve como mirador y, sobre todo, como centro experimental para investigar la respuesta de esta estructura innovadora en un entorno real. Mientras que el primer piso acoge a estudiantes y técnicos interesados en conocerla de cerca, en los pisos 2, 3 y 4 se han montado laboratorios para estudiar distintas características de la madera. La quinta planta alberga un pequeño piso piloto que puede visitar el público general. La perspectiva final de la obra es "perfeccionar un nuevo modelo viable para viviendas sociales", asegura Juan José Ugarte, académico de la Universidad Católica y actual presidente de CORMA. Esta asociación gremial y el Centro de Innovación en Madera de la Universidad Católica son los responsables de este proyecto, junto con el Ministerio de Vivienda y Urbanismo chileno.

Si bien Chile es uno de los países latinoamericanos más interesados en explorar la madera como alternativa al cemento y otros materiales de construcción tradicionales, los pioneros de esta nueva tendencia arquitectónica están en el polo opuesto del globo. Según Ugarte, en la última década el levantamiento de casas de madera de hasta seis plantas ha despuntado en Canadá y algunos países escandinavos, que han empezado a “exportar su capacidad industrial en este sector también a áreas como Estados Unidos y Oceanía".

En estos países se pueden encontrar también los ejemplos más espectaculares de esta nueva tendencia de la arquitectura de altura. El edificio de madera más alto del mundo está en Noruega: la torre Mjøstårnet (con 18 pisos y 85,4 metros de altura) acoge en su interior un hotel, un restaurante, varios apartamentos, oficinas y hasta una piscina. En Canadá se han levantado sorprendentes construcciones de madera —destacando la Brock Commons Tallwood House, una residencia para estudiantes universitarios de 53 metros de altura, completada en 2017 en Vancouver. Y entre las ideas más ambiciosas para el futuro está la de la compañía japonesa Sumitomo Forestry, que se propone construir en Tokyo una impresionante torre de 350 metros para conmemorar el 350 aniversario de esta empresa, en 2041.

Torre Peñuelas, la primera estructura de madera de 6 plantas en Chile, abre el camino de los países latinoamericanos a la edificación en este material ancestral. Crédito: BioBio Chile.

Un material sostenible y seguro

¿Qué características hacen tan atractiva esta nueva arquitectura? Ugarte destaca la sostenibilidad ecológica. La madera utilizada proviene de bosques certificados en donde cada árbol, cuando llega a final de vida y empieza a emitir carbono en vez de absorberlo, se reemplaza con dos plantas jóvenes. Además, mantiene el arquitecto, este material captura físicamente el CO2— hasta una tonelada equivalente en cada metro cúbico —durante toda la vida útil del edificio. Otra ventaja señalada es el confort que ofrecen las construcciones en madera a sus habitantes. Según Ugarte, vivir en esos entornos ayuda a reducir la ansiedad, mejorar los ciclos respiratorios y mantener temperaturas confortables con un consumo de energía de hasta un 40% menor.

¿Se trata de casas y rascacielos igual de seguros que los edificios tradicionales? Los impulsores de esta tendencia aseguran que sí. Una clave para conseguirlo es el uso de tecnologías novedosas, explican. En particular, se utilizan cada vez más los paneles de madera laminada cruzada (Cross Laminated Timber, o CLT, en inglés), formados por capas pegadas transversalmente, que garantizan total seguridad en términos de estabilidad estructural, y resistencia al fuego, terremotos y otros agentes externos, asegura Ugarte. A ello se suma una experiencia de muchos siglos: “existen templos de la antigüedad que tienen 12 pisos de altura y más de 1.000 años de existencia”, afirma el especialista chileno.

El laminado de madera permite levantar rápidamente construcciones como la Brock Commons Tallwood House (Vancouver) garantizando la sostenibilidad, pero también la resistencia y durabilidad. Crédito: Forestry Innovation Investment.

Expansión hacia lo alto

El mercado de edificios en madera necesita conseguir costes de producción menores y una demanda más amplia antes de generalizarse, mantiene el presidente de CORMA. En su opinión, la generación millennial puede situarse entre los públicos más interesados. Al permitir levantar construcciones con más rapidez comparado con las de cemento —elevando su altura de forma ágil gracias a paneles ligeros y fáciles de manejar— este material ofrece, además, una respuesta a una necesidad imperativa en muchas ciudades: la reorganización del espacio urbano para abordar el imparable crecimiento de la población, como consecuencia, entre otras causas, de las migraciones desde el medio rural.

Esta nueva arquitectura gana así peso también en América Latina, en particular en Chile, Argentina, Brasil y Uruguay, países que ya están colaborando entre sí en el sector y cuentan con académicos, industriales y administradores públicos volcados en su impulso. Además de la Torre Peñuelas, ya existen en el área otros proyectos, como un barrio de casas bajas para población vulnerable en el norte de Chile o un hotel ubicado en un balneario exclusivo de Uruguay.

En otros lugares, mientras tanto, se están fijando nuevas metas hacia lo alto. En la Columbia Británica, la provincia canadiense donde se encuentra Vancouver, ya se ha cambiado la regulación para que el límite máximo de pisos permitidos en los edificios en madera pasara de seis a doce. Unos años antes, sin embargo, se hizo una excepción a la norma para construir la Brock Commons Tallwood House. Ahora, todo apunta a que será cada vez más común ver nuevos gigantes de madera en esta región de bosques, lagos y cadenas montañosas.

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Tungsteno es un laboratorio periodístico que explora la esencia de la innovación. Ideado por Materia Publicaciones Científicas para el blog de Sacyr.

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