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Los pioneros que forjaron el alma de Silicon Valley

Un repaso a la historia del nacimiento de Silicon Valley a través de algunos de los personajes más relevantes para el desarrollo de una región que hoy supera el PIB de muchos países desarrollados, gracias a la actividad tecnológica y empresarial que alberga.

Detrás de la esencia de Silicon Valley como lo conocemos en la actualidad, hay una historia de traición y ocho científicos, los fundadores de la innovadora Fairchild Semiconductor. Crédito: California Historical Society.

ANTONIO LÓPEZ | Tungsteno

Hacia el sureste de la ciudad de San Francisco, un valle se abre camino entre la bahía y las montañas de Santa Cruz: la base del corazón de la tecnología informática. Silicon Valley fue, antes de consolidarse como enclave tecnológico mundial, el valle de Santa Clara, un terreno fértil y dedicado al cultivo de fruta hasta que la universidad, la guerra, la carrera espacial contra la URSS y las decisiones audaces de varios hombres crearon las condiciones necesaria para que surgiera en el germen de lo que es hoy.

Las primeras piedras: la universidad, la guerra y un Premio Nobel

Leland Stanford era un importante magnate de los ferrocarriles que se había establecido en la región. Cuando perdió a su único hijo, Stanford decidió fundar la universidad que hoy lleva su nombre (1885) en un terreno de 3.310 hectáreas que lo convertía prácticamente en el dueño del valle.

En paralelo, y desde finales del siglo XIX, el puerto de San Francisco se había consolidado como centro de las primeras industrias de telégrafo y radio. Además, en el período previo al estallido de la Segunda Guerra Mundial, grandes científicos europeos habían huido del nazismo hacia Estados Unidos, como Albert Einstein o John Von Neumann. El conflicto bélico en Europa fomentó que la industria estadounidense empezase a movilizar la producción de radios, auriculares y sistemas de radar.

La Universidad de Stanford se había convertido en un centro clave de investigación y desarrollo de electrónica y los fondos militares no tardaron en llegar. Además, cuando Estados Unidos entró en la contienda, San Francisco se convirtió en el enclave estratégico por su ubicación en el Pacífico y porque ya albergaba entonces varias de las principales compañías aeroespaciales.

Frederick E. Terman creó el Parque Industrial de Stanford (1951) gracias a la inversión militar. Este profesor de ingeniería, conocido como “el padre de Silicon Valley”, alentaba a los estudiantes a comercializar sus ideas y dedicó el parque a arrendar laboratorios y oficinas a compañías tecnológicas. Empresas como Hewlett-Packard y Varian Associates, o General Electric y Eastman Kodak lo convirtieron en el epicentro de la transformación. Sin embargo, todavía hacía falta un catalizador que vendría de la mano de un Premio Nobel: William B. Shockley.

Con la invención del transistor, William B. Shockley, John Bardeen y Walter Brattain recibieron el Premio Nobel de Física en 1956 y sentaron las bases de la electrónica de consumo. Crédito: Wikimedia Commons.

Los ocho traidores y el nacimiento de una cultura propia

Galardonado por múltiples instituciones a lo largo de su carrera, lo que Shockley y sus subordinados, John Bardeen y Walter Brattain, inventaron en los Bell Telephone Laboratories cambió el mundo y les hizo merecedores del Premio Nobel de Física en 1956: el transistor de punto de contacto, cuyo funcionamiento es la base de aparatos como la televisión, los teléfonos móviles o los ordenadores. Shockley se mudó a California y fundó el Shockley Semiconductor Laboratory para comercializar su invento, tras una reñida guerra de patentes, y se esforzó en contratar al mejor talento de la zona.

El germanio y el silicio son dos materiales semiconductores que pueden utilizarse para la fabricación de transistores. La disyuntiva sobre el más idóneo sería trascendental para el futuro del Silicon Valley. Un grupo de 8 jóvenes que trabajaba para Shockley no estaba de acuerdo en utilizar el germanio, ya que tiene menos resistencia térmica que el silicio, por lo que intentaron convencer a su jefe. Shockley no entró en razón y “los ocho traidores”, como él mismo los denominó, fundaron Fairchild Semiconductor, una empresa que nació con lo que hoy entendemos como la esencia de Silicon Valley, una cultura corporativa abierta y arriesgada. La compañía que fundaron Julius Blank, Victor Grinich, Jean Hoerni, Eugene Kleiner, Jay Last, Gordon Moore, Robert Noyce y Sheldon Roberts llegó a ser la de mayor crecimiento en Wall Street en 1966 y desde la década de 1960 ayudó a fabricar los componentes informáticos del Programa Apolo.

 

 

Una selección de títulos para conocer la historia de Silicon Valley y de sus fundadores.

Desde esta empresa descendiente de la matriz de Shockley nacieron decenas de compañías, muchas de las cuales existen hoy y conforman el núcleo de Silicon Valley. La disputa del germanio y el silicio llegó a la prensa, y en 1971, el periodista Don Hoefler tituló un informe sobre la industria de semiconductores "Silicon Valley USA" y el concepto se quedó para hacer historia.

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Tungsteno es un laboratorio periodístico que explora la esencia de la innovación. Ideado por Materia Publicaciones Científicas para el blog de Sacyr.

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