Las mujeres que cambiaron la historia de la informática
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Las mujeres que cambiaron la historia de la informática

El nacimiento de la informática, ligado inevitablemente al mayor conflicto bélico de la historia, la Segunda Guerra Mundial, transformaría el mundo de la ciencia y la tecnología. Pero también cambiaría para siempre el papel de la mujer en el mundo científico. Sus aportaciones pioneras fueron determinantes en el desarrollo de la computación.

Programaron el primer ordenador capaz de calcular la trayectoria de los proyectiles, el ENIAC, pero los nombres de las seis mujeres detrás de las Top Secret Rosies estuvieron olvidados hasta 2010. Crédito: Wikimedia Commons.

 

ANTONIO LÓPEZ | Tungsteno

El contexto de la Segunda Guerra Mundial exigía la presencia de unas actrices hasta ahora secundarias en el conflicto bélico: las mujeres. Las madres de la computación, como Grace Hopper, Evelyn Berezin, Fran Allen o las denominadas Top Secret Rosies, marcaron la trayectoria de la informática con sus aportaciones pioneras en programación.

De 'Amazing Grace' a las 'Top Secret Rosies'

Grace Murray Hopper (1906-1992), considerada la primera programadora de la historia, se había doctorado en matemáticas en la Universidad de Yale cuando el estallido de la Segunda Guerra Mundial le permitió unirse a la Marina estadounidense a la edad de 37 años, desde donde fue enviada a Harvard para trabajar en el desarrollo del primer ordenador electromecánico, el Mark I. Una vez finalizada la guerra, Hopper siguió trabajando en compilación, un campo de la informática que permite “traducir” los lenguajes de programación a lenguajes naturales, un paso clave para la democratización de la informática. Con este objetivo Hopper creó el lenguaje COBOL (por las siglas en inglés de Common Business Oriented Language), el lenguaje de programación de alto nivel más utilizado del siglo XX, en el que se formaron generaciones enteras de programadores. La que pasaría a la historia como Amazing Grace (la Increíble Grace), recibió a lo largo de su carrera más de 40 Doctorados honoris causa, un buque de guerra con su nombre (el USS Hopper) y el irónico título de “hombre del año” en 1969.

A la pionera Grace Hopper, Amazing Grace, le debemos el lenguaje de programación de alto nivel más utilizado del siglo XX, el COBOL. Crédito: Vassar Archives and Special Collections.

La contienda también llevó a un grupo de mujeres programadoras a trabajar para el Ejército Estadounidense en un proyecto secreto: el primer ordenador capaz de calcular las trayectorias de los proyectiles, el ENIAC (por las siglas en inglés de Electronic Numerical Integrator and Computer). Aunque fueron los ingenieros John Presper Eckert y John William Mauchly quienes lo presentaron al mundo en 1946, fue la precisión de los cálculos de las programadoras Betty Snyder Holberton, Jean Jennings Bartik, Kathleen McNulty Mauchly Antonelli, Marlyn Wescoff Meltzer, Ruth Lichterman Teitelbaum y Frances Bilas Spence lo que finalmente permitiría adelantar el final de la contienda. Estas seis mujeres, estudiantes de la Universidad de Pensilvania, que habían desarrollado las bases de programación necesarias para el funcionamiento del ENIAC, permanecieron en el anonimato hasta 2010, cuando el documental Top Secret Rosies: The Female Computers of WWII puso nombre y apellidos a las madres del primer ordenador electrónico.

La neoyorkina Evelyn Bezerin está detrás del concepto del editor de texto pero también a ella debemos el primer sistema informático de reserva de billetes de avión. Crédito: Computer History Museum.

Evelyn Berezin: del editor de textos a la reserva de billetes de avión

Fuera del terreno militar, las mujeres también fueron pioneras en la popularización de la informática en el campo de los negocios. Así, Evelyn Berezin (1925-2018) fue la culpable de transformar definitivamente las funciones de la secretarias gracias a una computadora a la que llamó “la secretaria de datos”, un dispositivo con 13 chips semiconductores que podía realizar funciones de procesamiento de texto. Aunque acudió a la Universidad de Nueva York con la idea de licenciarse en empresariales, acabó estudiando física y en 1968 desarrolló un programa que permitía almacenar y editar textos, un concepto que comercializó un año después a través de Redactron Corporation, la empresa que ella misma fundó.

Más tarde, Berezin desarrollaría también el primer sistema informático de reserva de billetes de avión para United Airlines, que vinculaba en un segundo los clientes y la disponibilidad de asientos con las oficinas de las aerolíneas. Según un perfil publicado por el New York Times con motivo de su muerte, Berezin era “una aventurera erudita con la mente lógica de un experto ingeniero, la curiosidad de un inventor y las habilidades empresariales de un CEO”.

Gran impulsora de la presencia femenina en computación, Fran Allen fue la primera mujer en la historia en recibir el premio Turing, considerado el Nobel de la informática. Crédito: IBM Research.

Fran Allen, el primer Turing femenino

Una figura trascendental para la informática y para el papel de las mujeres en la historia de este campo fue Frances Elizabeth Allen, más conocida como “Fran" Allen (1932-2020) que, como Hopper, también fue pionera en la optimización de compiladores y una fuerte impulsora de la presencia femenina en los campos CTIM​​​ (acrónimo de las disciplinas académicas de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas).

Allen desarrolló 45 años de su carrera en IBM, donde se convirtió en la primera mujer socia en 1989. Desde allí trabajó en el campo de la computación paralela, que divide las tareas entre varios sistemas informáticos, un modelo sin el que no sería posible desarrollar actualmente aplicaciones informáticas. Fran Allen También trabajó para la Agencia Nacional de Seguridad Americana (NSA) y, además, dentro de IBM llevó a cabo un trabajo paralelo: el de la integración de las mujeres en la informática. Durante los años 70 y 80, Allen consiguió que la mitad del equipo de experimentación en compiladores estuviera formado por mujeres.

Con formación universitaria en matemáticas, Fran Allen sí consiguió finalmente un reconocimiento a su medida, pues fue la primera mujer en ganar el premio Turing en cuarenta años de historia. Cuando en 2006 recibió el galardón, equivalente al Nobel de la informática, por introducir “las abstracciones, algoritmos e implementaciones que sentaron las bases para la tecnología de optimización automática de programas”, Allen pidió un deseo para las mujeres informáticas del pasado y del futuro: que hubiera cada vez más, y más reconocidas.

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