La construcción más especial de LEGO
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La construcción más especial de LEGO

Los ladrillos de plástico de colores de LEGO han despertado la pasión y las inquietudes de muchos niños que acabaron dedicándose a la ingeniería y la construcción. El mismo espíritu de sus juguetes es el que ha querido llevar a la edificación que acoge la nueva oficina central de la compañía en Billund (Dinamarca), diseñada para inspirar innovación y creatividad.
Otra de sus edificaciones, la LEGO House (Billund, Dinamarca) es “una manifestación literal de las infinitas posibilidades de las piezas” según el estudio responsable del proyecto, BIG. Crédito: LEGO.

ISABEL RUBIO ARROYO | Tungsteno

El bloque de LEGO es mucho más que un juguete. Se ha convertido en una auténtica joya arquitectónica que sirve de inspiración a miles de niños y jóvenes de todo el mundo. Las piezas de diferentes tamaños y colores sirven para recrear todo tipo de personajes, vehículos y lugares: desde el Halcón Milenario de Han Solo al Taj Mahal. Las famosas construcciones con bloques han inspirado también la creación de la nueva sede de LEGO, inaugurada en octubre en la localidad danesa Billund. El campus persigue hacer realidad los principios de imaginación, creatividad, diversión, calidad o aprendizaje que han llevado a la compañía danesa a ser una de las mayores jugueteras del mundo.

Pero la empresa ha recorrido un largo camino para llegar a convertirse en uno de los mayores fabricantes de juguetes del planeta. Todo comenzó en 1932 en una pequeña carpintería en Billund, un municipio danés de poco más de 6.000 habitantes. El carpintero Ole Kirk Kristiansen tuvo que reducir sus costes de producción tras verse afectado por la Gran Depresión. Junto a su hijo, Godtfred Kirk Christiansen, empezó a hacer versiones en miniatura de sus productos a modo de muestra que le inspiraron para comenzar a fabricar juguetes de madera.

Desde un primer momento, apostó por un juguete totalmente artesanal. Él mismo se encargó de darlo a conocer visitando cada tienda de la zona. Uno de los primeros juguetes de la compañía fue un pato —era el juguete favorito de Ole Kirk y sería la imagen de marca hasta 1935—. Mientras las ventas crecían muy despacio, pensó que buscar un nombre para la empresa podría ayudar. El resultado fue LEGO, una abreviatura del término danés leg godt, que significa “jugar bien”.

 

El edificio de las nuevas oficinas centrales de LEGO está construido imitando los propios bloques coloridos de la marca bajo los mismos valores de sus juguetes: inspirar creatividad y pensamiento innovador. Crédito: LEGO.

La diversificación

Una vez que la patente de bloques de construcción de LEGO expiró, en 1981, surgieron otras alternativas en el mercado. Por ejemplo, Super Blocks (Tyco), la española TENTE (Exin) o la argentina Rasti. Para no quedarse atrás, LEGO apostó por la creación de nuevos modelos y la adaptación de sus juguetes a los nuevos tiempos. Hoy en día se puede desde aprender robótica con LEGO a comprar kits de construcción con tecnología de realidad aumentada. Por ejemplo, es posible construir trenes y programarlos para acelerar, frenar, encender sus luces o cambiar de dirección.

Pero LEGO aún tiene un reto pendiente: conseguir una alternativa sostenible al plástico para sus piezas. En la actualidad solo el 2% de sus productos se fabrican con bioplásticos. La compañía, que también pretende lograr el uso de 100% de energía renovable en 2020, ha anunciado su intención de detener la producción de bloques de plástico en el año 2030. Para lograrlo, ha invertido 150 millones de dólares en investigación y ya ha experimentado con 200 combinaciones de materiales. Ninguno acaba de convencerle: algunos son demasiado suaves y otros muy duros para unir y separar las piezas fácilmente.

Casi 90 años después de que Ole Kirk comenzara a fabricar juguetes, el imperio de LEGO va mucho más allá de la creación de sus bloques de plástico. La compañía pasó de padre a hijo y en la actualidad es propiedad de Kjeld Kirk Kristiansen, nieto del fundador. LEGO crea una gran cantidad de productos relacionados con la marca: desde juegos de mesa, a videojuegos e incluso películas. Además, inauguró su primer parque temático en 1968 en Billund: LEGOLAND. Este incluye representaciones en miniatura de lugares de todo el mundo hechos con bloques de LEGO. Su apertura superó todas las expectativas. Solo en el primer año acogió a 625.000 visitantes. Actualmente tiene sucursales en Reino Unido, Alemania, Estados Unidos y Malasia. Tanto estos parques como los juguetes persiguen un objetivo común: alentar a los niños a explorar, experimentar y expresar su propio mundo. Un mundo sin límites.

De la madera al plástico

Las fábricas de LEGO, que tuvieron que hacer frente a la destrucción de múltiples juguetes de madera por dos incendios, poco a poco tenían más trabajadores. En 1943 ya había cerca de 40. La compañía y sus juguetes iban evolucionando. Hasta 1947 la madera fue el material utilizado para fabricar casas de muñecas, trenes, rompecabezas e incluso yo-yos. Después, se pasó a producir juguetes de plástico con máquinas moldeadoras por inyección. La compañía fue la primera en Dinamarca en hacerse con un dispositivo de este tipo. Costaba 30.000 DKK —unos 4.000 euros—. Con los ladrillos fabricados, se buscaba alimentar la creatividad de los niños para que crearan sus propias estructuras. Entre otras construcciones, destacaban las de automóviles, camiones, buses y otros vehículos.

A mediados del siglo XX, la compañía ya producía alrededor de 200 juguetes diferentes de plástico y madera. Entre ellos, los Automatic Binding Bricks, un precursor de los ladrillos LEGO que conocemos en la actualidad. Pese a que en un principio las piezas no eran muy estables, en 1958, la compañía patentó un “sistema de enganche”. Unos tubos bajo el ladrillo de LEGO eran la solución para ensamblar las piezas de forma estable.

El éxito fue tal que las fábricas de LEGO dejaron de producir piezas de madera para centrarse únicamente en el plástico. A partir de los años 60 se adoptó el plástico ABS, que no era tóxico y aguantaba mejor el calor y la decoloración. El aumento de ventas de LEGO, galardonado dos veces como “juguete del siglo”, llevó a la empresa a expandirse fuera de Dinamarca. Comenzó por Suecia y, más tarde, llegaría a más países como Estados Unidos, Canadá, Japón, China, Rusia o España.

 
 
Si bien el nuevo campus de LEGO está construido de manera sostenible, la compañía aún tiene por delante llevar esta sostenibilidad a los materiales al plástico para sus juguetes. Crédito: LEGO.

La diversificación

Una vez que la patente de bloques de construcción de LEGO expiró, en 1981, surgieron otras alternativas en el mercado. Por ejemplo, Super Blocks (Tyco), la española TENTE (Exin) o la argentina Rasti. Para no quedarse atrás, LEGO apostó por la creación de nuevos modelos y la adaptación de sus juguetes a los nuevos tiempos. Hoy en día se puede desde aprender robótica con LEGO a comprar kits de construcción con tecnología de realidad aumentada. Por ejemplo, es posible construir trenes y programarlos para acelerar, frenar, encender sus luces o cambiar de dirección.
 
Pero LEGO aún tiene un reto pendiente: conseguir una alternativa sostenible al plástico para sus piezas. En la actualidad solo el 2% de sus productos se fabrican con bioplásticos. La compañía, que también pretende lograr el uso de 100% de energía renovable en 2020, ha anunciado su intención de detener la producción de bloques de plástico en el año 2030. Para lograrlo, ha invertido 150 millones de dólares en investigación y ya ha experimentado con 200 combinaciones de materiales. Ninguno acaba de convencerle: algunos son demasiado suaves y otros muy duros para unir y separar las piezas fácilmente.

Casi 90 años después de que Ole Kirk comenzara a fabricar juguetes, el imperio de LEGO va mucho más allá de la creación de sus bloques de plástico. La compañía pasó de padre a hijo y en la actualidad es propiedad de Kjeld Kirk Kristiansen, nieto del fundador. LEGO crea una gran cantidad de productos relacionados con la marca: desde juegos de mesa, a videojuegos e incluso películas. Además, inauguró su primer parque temático en 1968 en Billund: LEGOLAND. Este incluye representaciones en miniatura de lugares de todo el mundo hechos con bloques de LEGO. Su apertura superó todas las expectativas. Solo en el primer año acogió a 625.000 visitantes. Actualmente tiene sucursales en Reino Unido, Alemania, Estados Unidos y Malasia. Tanto estos parques como los juguetes persiguen un objetivo común: alentar a los niños a explorar, experimentar y expresar su propio mundo. Un mundo sin límites.
 

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Tungsteno es un laboratorio periodístico que explora la esencia de la innovación. Ideado por Materia Publicaciones Científicas para el blog de Sacyr.

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