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Grandes obras de la ingeniería latinoamericana

Latinoamérica es tierra de grandes puentes, como el General Rafael Urdaneta, que cruza el lago de Maracaibo y es el segundo más largo del continente. Crédito: Wikimedia Commons.

 

FRANCESCO RODELLA | Tungsteno

América Latina es un continente lleno de sorpresas también en el campo de las infraestructuras. Pese a que entidades como el Banco Interamericano de Desarrollo señalen que en muchos países de la región existe una brecha notable en términos de inversión y calidad con respecto a otras zonas del mundo, hay múltiples ejemplos de grandes proyectos en funcionamiento que merece la pena conocer. En distintos casos, los ingenieros consiguieron plasmar en la realidad ideas novedosas y atrevidas, o superar desafíos de gran complejidad por las características peculiares del territorio elegido para construir. Vamos a descubrir algunos.

“La mayor obra del siglo XXI”

El canal de Panamá, la vía marítima que desde hace más de un siglo permite a los barcos pasar del Océano Atlántico al Pacífico y lo contrario, es sin duda una de las infraestructuras más conocidas del mundo. Pero igual no todos saben que recientemente se llevó a cabo un gran proyecto de ampliación del canal. El objetivo era permitir el paso de una clase de buques más grandes que los cargueros tradicionales (definida Post-Panamax), así como reducir los tiempos de tránsito de los barcos.

Las obras empezaron hace casi una década y terminaron en 2016, cuando se inauguró la ampliación del canal con el paso del primer Post-Panamax. Del proyecto se encargó un consorcio internacional de empresas liderado por Sacyr, que no duda en definirlo como “la mayor obra de ingeniería del siglo XXI”. Para llevar a cabo la ampliación, se emplearon 10.000 trabajadores, materiales y técnicas innovativas y un sistema de esclusas vanguardista.

Conducir a lo largo de 13 kilómetros por encima del mar

Latinoamérica también es una tierra de grandes puentes. Entre los más impresionantes, está el Presidente Costa e Silva, que conecta la metrópoli brasileña de Río de Janeiro con la ciudad de Niterói (y que se suele indicar como puente Río-Niterói). La empresa Ecoponte, responsable de la gestión de esta infraestructura, asegura que, con sus 13,2 kilómetros de extensión, este puente es el más largo del hemisferio sur. Inaugurado en 1974, soporta cada día el tránsito de 150.000 vehículos.

Otro puente latinoamericano célebre, comúnmente indicado como el segundo más largo del continente, es el General Rafael Urdaneta, ubicado en Maracaibo (Venezuela). Mide 8.678 metros y se inauguró en 1962. El autor de este proyecto fue Riccardo Morandi, ingeniero conocido por ser el que diseñó el puente de Génova (Italia) que se derrumbó el año pasado provocando 43 víctimas mortales. También el Puente Rafael Urdaneta sufrió un accidente: en 1964, un buque causó la caída de un tramo al impactar una parte de la infraestructura. Posteriormente, el segmento dañado se reconstruyó.

    El canal de Panamá se amplió recientemente para dar cabida a buques más grandes, los Post Panamex, y reducir el tiempo de tránsito. Crédito: Canal de Panamá.

Una vía para cruzar América de arriba abajo

Otra mítica infraestructura del continente es la conocida como la Ruta Panamericana, que el Libro Guinness de los Récords reconoce como “la carretera más larga del mundo (transitable por vehículos a motor)”. Atravesando 14 países y todo tipo de climas, paisajes y ecosistemas, la Panamericana se extiende desde Prudhoe Bay (en el norte de Alaska, EEUU) hasta Ushuaia (en el sur de la Tierra de Fuego, Argentina), según la definición más común, pero las enciclopedias no se ponen de acuerdo sobre su longitud total y dan estimaciones muy diferentes. Hay dos problemas. Por un lado, en realidad no es una carretera sino una red de autopistas y vías rápidas, que en Canadá ni siquiera es oficial y que en otros países como EE.UU. y México comprende varios trazados alternativos. Y por otro lado, todavía es imposible viajar en coche desde Alaska hasta Tierra de Fuego.

La Panamericana se interrumpe en una selva —hasta ahora impenetrable —entre Panamá y Colombia: es el denominado Tapón del Darién, una franja de bosque húmedo, pantanoso y montañoso. Por eso el tramo norte de la ruta termina en Yaviza (Panamá) y el tramo sur empieza en Turbo (Colombia), sin que exista ninguna ruta de transporte entre ambas localidades (que distan 106 km en línea recta). Completar o no esa parte que falta de la Panamericana es objeto de un amplio debate; y el proyecto lleva décadas parado, ante los efectos negativos que esa infraestructura tendría sobre el medio ambiente y las culturas indígenas de esa remota área, o sobre la transmisión de enfermedades entre la fauna de los dos subcontinentes americanos.

El Tapón del Darién es una zona muy peligrosa para cruzar a pie y totalmente desaconsejada. Así que, hoy por hoy, recorrer la Panamericana son en realidad dos grandes aventuras separadas, sin un itinerario completo estricta y oficialmente marcado. Hemos hecho nuestros propios cálculos: un viaje en coche por el tramo norte (desde Prudhoe Bay hasta Yaviza) podrían ser unos 13.500 kilómetros, si escogemos la variante que en EE.UU. pasa por Denver y Albuquerque; y el tramo sur (desde Turbo hasta el fin de la carretera, pasada Ushuaia) serían unos 11.300 kilómetros, si escogemos la variante que pasa por Buenos Aires y realizamos todo el trayecto por carreteras marcadas como parte de la red Panamericana. En total, casi 25.000 kilómetros, por una ruta que no es la más eficaz para cruzar América de punta a punta: siguiendo las indicaciones de Google Maps podríamos ahorrarnos más de 2.000 kilómetros (si tomamos atajos que no son parte de esa red de carreteras).

La represa de Itaipú, una de las siete maravillas del mundo contemporáneo, se levanta sobre el río Paraná y es la mayor generadora de energía del planeta. Crédito: Wikimedia Commons.

Grandes arenas para disfrutar del fútbol

En algunos países latinoamericanos el fútbol se vive como una pasión multitudinaria. Y para dotar a los aficionados de escenarios a la altura del espectáculo, a lo largo de los años se han ido levantando varios estadios míticos conocidos por todos los seguidores de este deporte. Entre los más grandes está el Azteca, en Ciudad de México, donde se jugaron hasta dos finales del Mundial (1970 y 1986).

El estadio fue diseñado por los arquitectos Pedro Ramiro Vázquez y Rafael Mijares Alcérreca e inaugurado en 1966. En la actualidad, hospeda a dos equipos masculinos (América y Cruz Azul) y uno femenino (América). Según la web oficial de la Liga de México,  tiene capacidad para 81.700 espectadores. Sin embargo, en el pasado llegó a poder acoger a más de 100.000 personas.

Entre las arenas míticas, también están el Monumental de Lima (Perú), que se indica como la más grande continente sur, y el Maracaná de Río de Janeiro, remodelado en la última década y recientemente también objeto de polémicas por quedar en estado de abandono tras los Juegos Olímpicos de 2016, antes de volver a albergar distintos partidos de fútbol.

Una represa mastodóntica

Abastecer de energía eléctrica a un continente del tamaño de América Latina requiere de grandes generadores y recursos, lo que no falta en la región. Una prueba de ello es la central hidroeléctrica de Itaipú, ubicada en el río Paraná, justo en la frontera entre Brasil y Paraguay, e inaugurada en 1983. La web oficial de esta central asegura que la infraestructura suministra un 15% de la energía consumida en el gigante de habla portuguesa y un 90% de la demandada en el país vecino.

Con su récord de 103 millones de megavatios por hora de energía generada en 2016, se trata de “la mayor hidroeléctrica del mundo en producción de energía”, según esta página. Ubicada en un entorno natural único, rodeada de áreas protegidas, la central de Itaipú representa también un atractivo turístico. Entre ellos, está el espectáculo de luces organizado todos los viernes y sábados por la noche de forma gratuita para los visitantes que hayan solicitado asistir.

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Tungsteno es un laboratorio periodístico que explora la esencia de la innovación. Ideado por Materia Publicaciones Científicas para el blog de Sacyr.

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