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Fazlur Rahman Khan, el visionario de los rascacielos

A Fazlur Rahman Khan le debemos el diseño del sistema estructural tubular imprescindible para la construcción de los rascacielos. Crédito: Wikimedia / Skidmore, Owings & Merrill LLP .

ISABEL RUBIO ARROYO | Tungsteno

El rascacielos Burj Khalifa en Dubai es el edificio más alto del mundo con 828 metros de altura y 163 pisos. La construcción de esta gran obra arquitectónica, y de muchas otras estructuras que parecen tocar el cielo tal y como las conocemos hoy, no habría sido posible sin Fazlur Rahman Khan. Considerado “el Einstein de la ingeniería estructural”, es alabado por su legado, ya que la mayoría de los rascacielos modernos emplean sus diseños tubulares.

Rahman vio por primera vez un rascacielos cuando tenía 21 años. Por aquel entonces, no se imaginaba que llegaría a ser un gigante entre los ingenieros que hoy construyen este tipo de edificios, señas de identidad de ciudades modernas como Nueva York, Chicago o Hong Kong. Pero dos décadas después se convirtió en el artífice de la Torre Sears (ahora llamada Torre Willis) de Chicago que, con un diseño revolucionario para la época, fue durante 24 años el edificio más alto del mundo con 442 metros de altura.

Para entender cómo llegó este ingeniero asiático a diseñar la que actualmente es la tercera torre más alta de América (solo después de la Torre CN en Toronto y el One World Trade Center de Nueva York), hay que remontarse a sus orígenes 90 años atrás. Rahman Khan nació el 3 de abril de 1929 en Dhaka, que entonces formaba parte de la India Británica que más tarde se convirtió en Bangladesh (1971). Fue criado en una aldea y su padre, que era profesor de matemáticas, lo alentó a estudiar ingeniería civil. Lo hizo en el Instituto Indio de Ingeniería y Tecnología y en la Universidad de Ingeniería y Tecnología de Bangladesh.

Gracias a su excelencia académica, obtuvo dos becas —una Fullbright y otra del gobierno de Pakistán— y se trasladó a Estados Unidos en 1952. En solo tres años consiguió tres títulos en la Universidad de Illinois: dos maestrías en ingeniería estructural y mecánica aplicada, y un doctorado en ingeniería estructural.

Considerado “el Einstein de la ingeniería estructural”, Rahman Khan fue más allá de de los diseños tradicionales para adaptarlos a las necesidades de las personas. Crédito: Paula Abrahao.

El sistema estructural de tubo

Rahman comenzó su carrera profesional en ese contexto decidido a mirar más allá de las estructuras de edificios convencionales. El crecimiento de la población en EE.UU en la primera mitad del siglo XX, alimentado por el baby boom en la década de 1950, intensificó la necesidad de construir edificios más altos que albergaran más viviendas y oficinas. Pero construir rascacielos como el Empire State Building, que permitían obtener una gran cantidad de superficie útil en un espacio de suelo reducido, era prohibitivamente caro.

Además, antes de la década de 1960, no era posible proporcionar un soporte lateral a edificios de más de 20 o 30 pisos. El ingeniero asiático era consciente de ello cuando en 1955 comenzó a trabajar en Chicago en el estudio de arquitectura SOM (Skidmore, Owings y Merrill). Allí desarrolló su gran aportación al mundo moderno: el sistema estructural de tubo para edificios altos.

La idea de Rahman era crear un edificio no sostenido por soportes centrales de acero, sino por un marco exterior creado por columnas separadas e interconectadas entre sí. Es decir, diseñado para actuar como un cilindro hueco que le permitiera resistir mejor cargas laterales como vientos fuertes, y liberar el espacio en su interior que normalmente se usaba para los soportes centrales. Khan probó esta estructura por primera vez con el edificio DeWitt-Chestnut de 42 pisos en Chicago. Si bien no superó el Empire State Building en altura, ganó en términos de eficiencia. El edificio utilizó 145 kg de acero por metro cuadrado, una cifra significativamente por debajo de los 206 kg por metro cuadrado del Empire State Building. También se redujeron notablemente los costes de construcción.

La Terminal Hajj, inspirada en las jaimas, fue especialmente construida para la peregrinación anual a La Meca. Crédito: Cortesía de SOM.

Más allá de los rascacielos

Este diseño marcó el inicio de una nueva era en el mundo de la construcción. La mayoría de los edificios de más de 40 pisos construidos desde la década de 1960 utilizan esta estructura. Por ejemplo, el John Hancock Center, uno de los rascacielos clásicos de Chicago, que también fue diseñado por Rahman junto al arquitecto Bruce Graham. Con 108 pisos y 344 metros de altura, se convirtió en 1968 en el segundo edificio más alto del mundo.

Rahman continuó marcando hitos hasta que murió a los 52 años de un ataque al corazón. En 1971 diseñó también en Chicago el que durante más de 20 años fue el edificio más alto del mundo: la Torre Sears. Además ganó el premio al Hombre del Año de la Construcción. Y no solo por diseñar rascacielos. También es artífice de otras estructuras como la terminal Hajj del aeropuerto internacional Rey Abdulaziz; la Universidad Rey Abdulaziz; la Academia de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos en Colorado Springs y el Hubert H. Humphrey Metrodome en Minneapolis.

Pero ha pasado a la historia por su sistema estructural de tubo, que hoy utilizan muchos de los edificios más altos del mundo. Este pionero en el diseño de los rascacielos modernos supo mirar más allá de los diseños tradicionales y adaptarlos a las necesidades de las personas. Estaba convencido de que su trabajo tenía un impacto positivo en la sociedad. Ahora es un ejemplo a seguir de múltiples ingenieros a los que hace años alentó a no perder nunca de vista el objetivo de su profesión: "El técnico no debe perderse en su propia tecnología. Debe ser capaz de apreciar la vida, y la vida es arte, drama, música y, lo que es más importante, la gente".

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