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El secreto de China para levantar un hospital en 10 días

Estructuras modulares, un volumen de mano de obra ingente y una gran planificación, entre otros factores, están detrás de la última hazaña del país asiático: la construcción de un hospital en Wuhan para la gestión de los enfermos del coronavirus. Pero esta no es la primera edificación que China levanta a contrarreloj.

Además de las horas de dedicación de miles de trabajadores, la clave de estas construcciones está en el ensamblaje de estructuras previamente montadas. Crédito: CGTN.

 

ISABEL RUBIO ARROYO | Tungsteno

China ha levantado en tan solo 10 días un hospital de 25.000 metros cuadrados. El objetivo del edificio, que cuenta con 10.000 camas, es aislar a los enfermos y evitar nuevos contagios ante la imparable escalada del coronavirus en la provincia central de Hubei. Tal hazaña ha sido posible juntando decenas de módulos prefabricados. Pero no es la primera vez que el país asiático construye un edificio de estas características en tan solo unos días.

¿Cómo es capaz China de levantar en tan solo decenas de horas hospitales, hoteles, puentes o estaciones de tren? La clave, además de en un volumen de mano de obra ingente, está en el uso de materiales prefabricados y la construcción modular. En la mayoría de los casos, se gana tiempo utilizando estructuras que de antemano están completamente montadas: con sus fachadas, sus ventanas e incluso sus instalaciones.

Una vez en el lugar donde se erigirá el edificio en cuestión, los módulos se ensamblan con una gran precisión. Las fachadas ligeras y el uso de estructuras de acero y hormigón armado permiten un ahorro de costes y una construcción más rápida que con otro tipo de materiales. Además, los nuevos sistemas de edificación sirven para crear infraestructuras resistentes que se adaptan a las necesidades del entorno: desde las que aguantan terremotos a las que destacan por su eficiencia energética. Estos son algunas de las infraestructuras construidas en un tiempo récord:

Un hospital en siete días

En 2003 se construyó en Pekín el Hospital de Xiaotangshan en tan solo siete días. En esta ocasión se buscaba dar respuesta a la alerta sanitaria durante la epidemia de SARS. Se trataba de una neumonía atípica que apareció por primera vez en noviembre de 2002 en la provincia de Cantón.

Alrededor de 4.000 personas trabajaron día y noche para cumplir con el plazo. El primer paso fue preparar el terreno con decenas de excavadoras. Después se pasó a la construcción del edificio. Al igual que con la construcción del hospital para los infectados por el coronavirus, la clave en este caso está en el uso de materiales prefabricados.

No ponían ladrillo a ladrillo, sino que unieron estructuras previamente montadas. De esta forma, construyeron por ejemplo una sala de rayos X, una sala de tomografía computarizada, una unidad de cuidados intensivos y un laboratorio. El hospital fue clave para el control y el tratamiento del brote que, según datos de la Organización Mundial de la Salud, dejó más de 700 muertes en todo el mundo.

Los nuevos sistemas de edificación, a base de materiales prefabricados, permiten crear infraestructuras resistentes que se adaptan a las necesidades del entorno. Crédito: Xinhua.

Un hotel de 15 plantas en seis días

La empresa Broad Sustainable Building levantó en 2010 un hotel de 15 plantas en menos de 47 horas. Después, se necesitaron cerca de cuatro días para acabar la fachada y revestirlo por completo. El Ark Hotel está en en Changsha, la capital de la provincia china de Hunan. Se pudo acabar en un tiempo récord porque está compuesto de módulos de acero construidos anteriormente en una fábrica. Después se juntaron como si se tratara de un rompecabezas gigante.

Sus constructores presumen de que el hotel puede resistir un terremoto de nivel 9 gracias al refuerzo de su estructura en diagonal. Además, aseguran que se usó seis veces menos material que para un edificio convencional. Los elementos utilizados son a su vez mucho más ligeros que los tradicionales.

Las paredes son herméticas y están insonorizadas. La eficiencia energética es cinco veces superior a la de una construcción corriente, según la compañía. Para mantener la temperatura, las paredes y los techos cuentan con 150 milímetros de aislamiento térmico y el edificio tiene triples ventanas de plástico y protección solar exterior.

Un puente de 1.300 toneladas en 43 horas

En 2015 el Gobierno de Pekín ordenó retirar un puente y sustituirlo por uno más moderno. La compañía encargada de hacerlo tumbó el antiguo, construido en 1984, con maquinaria pesada en apenas un día. Y se puso manos a la obra. Levantó el nuevo Sanyuan Bridge en 19 horas.

Se trata de uno de los puentes más importantes en el tramo noroeste de Pekín. Para construirlo, se utilizaron 1.300 toneladas de materiales. Todo el proceso de reconstrucción, señalización y asfaltado apenas duró 43 horas. Es decir, en menos de dos días el puente estaba totalmente habilitado de nuevo para los conductores.

Esta proeza fue posible por lo que denominaron “método de reemplazo integrado”. Los constructores arrastraron un puente como una única pieza hasta allí y lo pavimentaron. Un trabajador entrevistado entonces por Shanghaiist explicó que si se hubieran utilizado métodos de construcción convencionales, el tráfico se habría visto afectado durante al menos dos meses.

Para la construcción de la nueva estación de Nanlong, 1.500 trabajadores y 23 excavadoras trabajaron sin descanso durante nueve horas. Crédito: Xinhua.

Una estación de tren en nueve horas

Si erigir hospitales, hoteles y puentes en apenas unos días parece sorprendente, en 2018 solo necesitaron nueve horas para construir una estación de tren. Es decir, una jornada laboral convencional más una hora extra. Un ejército de 1.500 trabajadores trabajaron sin descanso. La maquinaria también jugó un papel fundamental. Utilizaron 23 excavadoras y siete trenes para crear la nueva estación de Nanlong, en la ciudad china de Longyan.

Para ello, se organizaron en siete equipos encargados de realizar trabajos diferentes simultáneamente. Por ejemplo, pavimentar el terreno e instalar las vías, señales de tráfico e incluso algunos equipos informáticos. La obra, que formaba parte de un plan que se ejecutaría a lo largo de 2018, conectaba el ferrocarril de la ciudad con otras tres estaciones diferentes. Las infraestructuras estaban pensadas para trenes que alcanzan velocidades de hasta 200 kilómetros por hora y se extenderían a lo largo de 246 kilómetros.

Esta obra formaba parte de una serie de grandes proyectos de infraestructuras realizados por China en las últimas décadas. Entre ellos se encuentra la construcción del radiotelescopio más grande del mundo. Está en la provincia de Guizhou, al suroeste de China, tiene un diámetro de 500 metros y comenzó a funcionar en 2016. El país también ha completado el proyecto hidroeléctrico de Tianhuangping. Es uno de los más grandes de Asia y desempeña un papel vital en el suministro de energía al este de China.

Más allá de China

El sistema utilizado para realizar estos edificios e infraestructuras en un tiempo récord no es exclusivo de China. De hecho, se utiliza desde hace años en occidente, donde la principal traba para construir un edificio en poco tiempo es el proceso burocrático. El Palacio de Cristal de Paxton, en Londres, fue uno de los primeros en ser construido totalmente con piezas prefabricadas en el siglo XIX. La Torre Eiffel, en París, fue puesta en pie en cerca de dos años por el mismo motivo. En la actualidad también es común en la construcción de hospitales militares y de campaña para organismos como la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) o la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).

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