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El primer gigante tecnológico nacido en un garaje

William Hewlett y David Packard fueron los pioneros de la cultura 'startup'. Crédito: Hewlett-Packard

 

ISABEL RUBIO ARROYO | Tungsteno

Impulsada por la película Fantasía, la leyenda de las grandes compañías tecnológicas fundadas en un garaje nació hace 80 años. En un local tan modesto como ese, los ingenieros Hewlett y Packard fabricaron su primera máquina electrónica —un oscilador de baja frecuencia, para que los estudios Disney pudieran llevar a los cines su emblemática obra— y también crearon allí su propia empresa. Así escribieron el primer capítulo de la historia de Silicon Valley, que nos deja estas cuatro lecciones para la innovación.

Cultura del emprendimiento

Considerado el padre de ese "Valle del Silicio", Frederick Terman alentaba a sus alumnos de la Universidad de Stanford a crear sus propias empresas tecnológicas. William Hewlett y David Packard siguieron los consejos de su profesor y lanzaron una moneda al aire para decidir el orden de sus apellidos, cuando fundaron Hewlett-Packard (HP) el 1 de enero de 1939, en un garaje de Palo Alto (California) que hoy se recuerda como el lugar de nacimiento de la meca de la tecnología. Y ese modesto origen, hoy idealizado, coincide con el de otros gigantes como Google, Apple o Amazon.

La década de 1950 fue testigo del despegue tanto de HP como de Palo Alto, donde la población se multiplicó y sus huertos dieron paso a autopistas, negocios y escuelas. El Stanford Industrial Park, promovido por Terman, fue un foco de atracción de otras empresas que hicieron de la ciudad el corazón de Silicon Valley.

En esa zona al sur de la Bahía de San Francisco arraigó una pujante cultura del emprendimiento y la creatividad, en parte gracias a la labor social de los mismos Hewlett y Packard. La Fundación David y Lucile Packard (1964) financió la caza de talentos musicales para Sinfónica de San Francisco y creó además el mejor acuario del mundo en Monterey, como regalo a su comunidad. La Fundación William y Flora Hewlett (1966) dio un impulso con sus donaciones al Instituto de Tecnología de California o la Universidad de Stanford, entre otros.

HP lanzó dispositivos pioneros como la primera calculadora científica de sobremesa. Crédito: Hewlett-Packard

Innovación continua

Todo comenzó en esa universidad donde los estudios de Hewlett para su tesis —bajo la tutoría de Terman— fueron la bases de ese primer oscilador de HP, vendido a Disney por unos 70 dólares: el Modelo 200B, usado en las 12 salas que proyectaron "Fantasía" en 1940.

En poco tiempo, la compañía diversificó su negocio y lanzó también generadores de señales de microondas, aparatos médicos y calculadoras de bolsillo. En solo un año el garaje se había quedado pequeño, y la empresa se trasladó a otro edificio en Palo Alto. Su apuesta por la innovación llevó a Hewlett-Packard a entrar en 1966 en el negocio de los ordenadores, con el modelo HP 2116A, y a lanzar en 1968 la primera calculadora científica de sobremesa programable (HP 9100A). Otros pioneros dispositivos, testigos de la influencia de la compañía en el sector tecnológico, fueron el HP 150 —primer ordenador con pantalla táctil, en 1983— o la HP ThinkJet (1984), que fue la primera impresora de inyección de tinta.

Flexibilidad en el trabajo

Décadas antes de que empresa como Google o Amazon incluyeran en sus oficinas futbolines y otros espacios para relajarse y reponer fuerzas, HP ya buscaba la forma de reducir el estrés de sus empleados, motivarlos y fidelizarlos, con detalles durante la jornada, regalos a sus familias y stock options para hacerles partícipes de los beneficios.

De hecho, HP fue una de las primeras empresas de Estados Unidos en fijar un horario flexible, ya en 1973. El objetivo era que los empleados tuvieran más tiempo para la familia, el ocio o los negocios personales. Dos décadas después, fue también pionera en fomentar el trabajo a distancia para aumentar la satisfacción laboral. Esa era la filosofía HP Way —según explica David Packard en su libro El estilo HP: Cómo Bill Hewlett y yo construimos nuestra compañía— que ha inspirado la actual cultura corporativa de grandes empresas y startups.

Packard y Hewlett regresaron al garaje en 1989 por el 50 aniversario de HP. Crédito: Hewlett-Packard

Adaptación al cambio

A Hewlett y Packard no les costaba tomar decisiones drásticas para afrontar los desafíos del mercado, como señala Michael S. Malone en su libro sobre la creación de HP. Tras la retirada de los fundadores ese estilo siguió con acciones como la absorción en 2001 de su gran rival, Compaq. Aquella fusión supuso miles de despidos y le permitió sobrepasar a IBM y coronarse como fabricante líder mundial de PCs, entre 2007 y 2013.

Pero la crisis motivada por el auge de los dispositivos móviles obligó a anunciar en 2014 uno de los cambios más radicales en su historia: separar su negocio en dos. Desde 2015, HP Inc. controla los ordenadores personales e impresoras, mientras que Hewlett Packard Enterprise se ocupa de los servicios y equipos para empresas. Ambas tratan de competir con nuevos gigantes de Silicon Valley que ahora dominan el sector.

HP formó e inspiró a muchos ingenieros que luego triunfaron en Microsoft, Amazon o Apple. Fue empleado suyo el mismo Steve Wozniak, cofundador de la compañía de Cupertino (cerca de Palo Alto). Diseñó su primer ordenador personal (el Apple I) mientras trabajaba allí, pero Hewlett-Packard rechazó su idea hasta cinco veces, pues no le interesaba el mercado doméstico. Finalmente, a pesar de su fidelidad hacia la compañía, Wozniak dejó su trabajo y fundó Apple con Steve Jobs. Una decisión nada fácil: "Tuve que hacer de Apple mi vida entera, aunque lo que quería era trabajar en HP toda mi vida", afirma Wosniak, quien ha reconocido que el nacimiento de Apple en un garaje es en realidad un mito.

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Tungsteno es un laboratorio periodístico que explora la esencia de la innovación. Ideado por Materia Publicaciones Científicas para el blog de Sacyr.

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