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Del puente de Brooklyn a la Luna: cuatro ingenieras que hicieron historia

Margaret Hamilton junto al código del software de navegación que desarrolló para el Apolo 11. Crédito: Wikimedia Commons

 

ISABEL RUBIO ARROYO | Tungsteno

El puente de Brooklyn está en pie gracias a una mujer. Otras fueron precursoras del wifi o hicieron posible que el hombre llegara a la Luna. A pesar de ser artífices de algunos grandes inventos e hitos, las ingenieras siempre han quedado desplazadas a un segundo plano o relegadas al anonimato. Con motivo del Día Internacional de la Mujer, recordamos los logros de cuatro ingenieras que han protagonizado la historia de la tecnología humana.

Emily Warren Roebling (1843–1903)

Dos décadas antes de que una mujer se graduase por primera vez en una ingeniería en Estados Unidos, Emily Warren Roebling supervisó la construcción de una de las grandes obras monumentales de Nueva York: el puente de Brooklyn. En un principio el encargado de la obra era su suegro, el destacado ingeniero civil John Augustus Roebling. Pero tras su muerte, la construcción quedó en manos de su esposo, Washington Roebling, que desarrolló el síndrome de descompresión debido al uso pionero de cajones neumáticos para la cimentación del puente y quedó postrado en cama.

Warren se convirtió entonces en la primera mujer ingeniera de campo. Dirigía las obras con las indicaciones que le daba su esposo y en su tiempo libre estudiaba ingeniería civil. Se hizo cargo de la finalización del puente y el día 24 de mayo de 1883, fue la primera en cruzarlo ante la atenta mirada de centenares de personas. Se subió a un carruaje acompañada de un gallo —símbolo de la buena suerte— en la orilla de Brooklyn y recorrió los 1.825 metros que le separaban de Manhattan por el East River. Tras su construcción, Warren se dedicó a escribir ensayos sobre la defensa de los derechos de las mujeres y la igualdad en el matrimonio.

 

Emily Warren Roebling dirigió las obras de construcción del Puente de Brooklyn. Crédito: Ernst Keil's Nachfolger

Beulah Louise Henry (1887–1993)

Con 110 invenciones y 49 patentes registradas, la estadounidense Beulah Louise Henry es considerada una de las inventoras autodidactas más prolíficas de la historia. Ya de niña realizaba modelos y diseños con herramientas y aparatos domésticos. Fue apodada en la década de 1930 como Lady Edison en analogía con Thomas Alva Edison. Entre las máquinas que construyó, destacan una de escribir capaz de realizar varias copias, otra para fabricar helados y una que permite coser sin bobinas.

También creó una muñeca con radio incorporada, unas esponjas infantiles rellenas de jabón, el paraguas de diferentes colores y un bolso de mano con cubiertas intercambiables para poder usarse combinando ropa de diferentes tonos. Gran parte de sus inventos se centraban en los nuevos hábitos de la clase media estadounidense, cada vez más interesada en la moda, el aseo personal o el entretenimiento de los más pequeños. Henry llegó a crear dos empresas en Nueva York y fue consultora de diversas empresas que utilizaron sus creaciones, como la Compañía Internacional de Muñecas.

 

Beulah Louise Henry, una pionera de la innovación con una actividad inventora comparada a la de Edison. Crédito: Wikimedia Commons

Hedy Lamarr (1914–2000)

Hedwig Eva Maria Kiesler, más conocida como Hedy Lamarr, destacó en el siglo XX por su faceta como actriz. Rodó más de 30 películas, fue considerada "la mujer más hermosa del mundo" por el director Max Reinhardt y protagonizó el primer orgasmo de cine en un filme no pornográfico (Éxtasis, 1933). Pero esta mujer austriaca, que abandonó sus estudios de ingeniería atraída por el cine, fue mucho más que una estrella de Hollywood. Fue la coautora de la tecnología en la que se basa el wifi moderno.

Lamarr, que huyó de un marido que la controlaba a Estados Unidos, se dio cuenta de que las señales que guiaban por radio a los torpedos de la Armada de EE UU eran fácilmente interceptados y bloqueados por el ejército alemán. Una tarde, durante la Segunda Guerra Mundial, estaba sentada al piano con el compositor vanguardista George Antheil. Tuvo la idea de aplicar las técnicas musicales de Antheil al control remoto de los misiles bélicos. Así nació el sistema de comunicaciones denominado "técnica de transmisión en el espectro ensanchado", que consistía en emitir a diferentes frecuencias y en el que hoy en día se basan todas las tecnologías inalámbricas actuales como el wifi, el GPS o el Bluetooth. En su honor, se instauró la celebración del Día del Inventor el 9 de noviembre (fecha de su nacimiento) en Alemania, Austria y Suiza.

 

El ingenio de la famosa actriz Hedy Lamarr está detrás del desarrollo de la tecnología wifi. Crédito: Wikimedia Commons

Margaret Hamilton (nacida en 1936)

Neil Armstrong y Buzz Aldrin fueron los primeros seres humanos en poner un pie en la Luna en 1969. Pero esta hazaña no habría sido posible sin el trabajo de una mujer: Margaret Hamilton. Con solo 33 años, dirigió el diseño del programa informático que utilizaron los ordenadores de las naves de la misión Apollo 11.

Hamilton estudió matemáticas con una mención en filosofía y aprendió a programar por su cuenta. Llegó a convertirse en la directora de la división de ingeniería de software de MIT. De hecho, fue la primera en acuñar el término "ingeniería de software". Por aquel entonces, la programación estaba a cargo de mujeres, ya que se equiparaba a la mecanografía al ser una labor que se realizaba con tarjetas perforadas aparentemente mecánica. Pero en este proyecto, el trabajo incluía también el desarrollo y el diseño del software.

Al frente de su equipo, fue la responsable del software de detección y recuperación de errores instalado tanto en el módulo del comando de la nave como en el de aterrizaje lunar. Unos minutos antes de alcanzar el "Mar de la tranquilidad", el ordenador de abordo, sobrecargado por la multitud de tareas que estaba acometiendo, empezó a lanzar mensajes de error. Con el sistema de protección de reinicio diseñado por Hamilton, que permitía interrumpir tareas incompletas, reiniciarse y acometer las tareas más prioritarias, Armstrong pudo culminar el alunizaje del Apolo 11 de manera segura. Fue el ingenio de una mujer, el que permitió dar un pequeño paso para el hombre y un gran paso para la Humanidad.

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Tungsteno es un laboratorio periodístico que explora la esencia de la innovación. Ideado por Materia Publicaciones Científicas para el blog de Sacyr.

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