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Cinco mujeres pioneras en la conquista del espacio

Desde la llegada del hombre a la Luna, hace 50 años, la carrera espacial ha estado tradicionalmente marcada por la presencia masculina. Sin embargo, son muchos los nombres femeninos que han permitido hacer realidad el sueño de explorar el espacio exterior. Con los primeros preparativos para la vuelta a la Luna en el 2024, destacamos los nombres de grandes mujeres pioneras fundamentales en la conquista del espacio.

Desde ingenieras, como Christina Koch en la imagen, o matemáticas a pilotos y astronautas, las mujeres han sido determinantes en el éxito de la conquista espacial. Crédito: NASA.

 

ANTONIO LÓPEZ | Tungsteno

La Nasa planea llevar a la primera mujer a la Luna en un plazo de 4 años. Desde que las primeras ingenieras, pilotos, matemáticas o biólogas consiguieron hacerse un hueco en el mapa de la exploración espacial, muchos son los nombres femeninos que han ido abriendo las puertas del espacio a sus compañeras. Como en cualquier campo de conocimiento, esta representación femenina también ha sido fundamental en la conquista del espacio. Repasamos algunas de las figuras femeninas pioneras en la carrera espacial.

La primera caminata espacial femenina: Christina Koch y Jessica Meir

El tiempo no ha pasado en balde por las grandes estaciones espaciales y las mujeres han ido recuperando el lugar que les corresponde a través de diferentes hitos en la carrera espacial. El más reciente de ellos, la primera caminata espacial exclusivamente femenina, que tuvo lugar en la Estación Espacial Internacional en octubre de 2019, cuando Christina Koch (1979) y Jessica Meir (1977), de la NASA, salieron a reemplazar una unidad de control de energía.

Ingeniera eléctrica y Doctora en biología marina respectivamente, las dos vienen de una promoción de astronautas conocida con el nombre de “eight balls” (las “bolas ocho” en su traducción al español, haciendo alusión a las bolas negras del billar, las últimas que se juegan), la promoción con más mujeres candidatas a astronauta hasta la fecha. El primer paseo espacial íntegramente femenino debería haberse completado en marzo de 2019, pero un problema logístico retrasó el momento: no había dos trajes de talla mediana, por lo que solo una de las astronautas pudo participar.

Ahora la Nasa ha anunciado su intención de llevar a la primera mujer (y al “siguiente hombre”) a la Luna en 2024 a través del proyecto Artemis (nombrado en honor a la hermana gemela de Apolo) y además está trabajando en un nuevo traje o como se conoce formalmente, una nueva unidad de movilidad extravehicular de Exploración (xEMU por sus siglas en inglés) que utilizará tecnología 3D para adaptarse de forma óptima a cada cuerpo, entendiendo así que el tallaje no será un obstáculo en esta futura misión para la inclusión de la mujer.

La primera caminata espacial exclusivamente femenina tuvo lugar en octubre de 2019, cuando Christina Koch y Jessica Meir salieron a reemplazar una unidad de control de energía. Crédito: NASA.

Katherine Johnson y los cálculos de la carrera espacial

En medio de esta revolución espacial femenina, conviene recordar las grandes figuras que ya han hecho historia por conquistar el espacio, en todos los sentidos. El programa hermano de Artemis, Apollo, también tiene una importante huella femenina. Margaret Hamilton tenía 33 años cuando el sistema de protección de reinicio que había diseñado permitió a Armstrong culminar el alunizaje de manera segura.

Devolverlo a casa sano y salvo era la misión del programa Lunar Orbit Rendezvous, que requería un cálculo minucioso que recayó también en manos femeninas. En este caso, las de Katherine Johnson (1918-2020), que había sido también responsable de calcular otra trayectoria: la que en 1961 había llevado al primer estadounidense al espacio en la misión Freedom 7. Esta matemática nacida en Virginia, Estados Unidos, se incorporó a la NASA en 1953, aprovechando que la agencia abría puestos para mujeres dada la escasez de ingenieros varones después de la Segunda Guerra Mundial.

Katherine Johnson falleció recientemente a la edad de 101 años tras haber recibido, entre otras conmemoraciones, la Medalla de la Libertad, la mayor condecoración civil de Estados Unidos. Su historia se convirtió en popular gracias a la película “Figuras Ocultas” (2016) homónima de la novela escrita por Margot Lee Shetterly sobre el grupo de mujeres matemáticas afroamericanas conocido como “las computadoras humanas”.

La matemática Katherine Johnson está detrás del éxito de programas como el Lunar Orbit Redezvous que trajo de vuelta a Armstrong, o de la misión espacial Freedom 7. Crédito: NASA.

Valentina Tereshkova: la primera mujer astronauta

En paralelo a la trayectoria de las figuras ocultas de la carrera espacial americana, algunas caras femeninas sí tuvieron una repercusión única y fueron particularmente visibilizadas en su momento. Valentina Vladimirovna Tereshkova (1937) fue la primera mujer en pisar el espacio y no era americana, pues parte de la Guerra Fría se jugaba en el espacio y la mujer era entonces un poderoso símbolo para ganar la partida.

Según El New York Times, el director de formación del programa de cosmonautas soviéticos escribió en su diario en 1961: “No podemos permitir que la primera mujer en el espacio sea estadounidense”. Esta férrea convicción llevó al espacio a una joven Valentina, que tenía experiencia como paracaidista y además estaba vinculada al Partido Comunista. En 1963 se convertiría en la primera mujer en el espacio, a bordo de la nave Vostok-6 y a la edad de 26 años. Tras una misión que duró 3 días, saltó en paracaídas desde más de 6.000 metros de altura y aterrizó en Karaganda (Kazajistán).

Aunque hoy es una figura de incuestionable trascendencia, el componente publicitario de la misión y el contexto político de la época provocaron que tanto en Europa como en Estados Unidos se desprestigiase a Valentina, aunque hoy cuente con grandes reconocimientos a nivel mundial como la Medalla de Oro de la Paz de Naciones Unidas o la Medalla de Oro Joliot-Curie. Unos meses después de regresar a la Tierra se casaría con el también astronauta Andrián Nikoláyev, con quien tendría a su hija Elena, la primera persona nacida de dos seres humanos que habían viajado al espacio. Valentina continuó trabajando en el programa espacial como colaboradora científica del Centro de Entrenamiento para Astronautas hasta que se jubiló y se retiró al campo.

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