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Así acelera la pandemia la llegada del transporte sin conductor

La COVID-19 ha puesto el foco en la bioseguridad. En este escenario de aislamiento y distanciamiento social, para frenar los contagios, adquieren más protagonismo tecnologías que ya eran vistas como grandes promesas (y amenazas) de revolución en la logística y la movilidad. ¿La pandemia va a adelantar la era de robots, drones y coches autónomos? Analizamos este efecto, centrándonos en el caso de los vehículos sin conductor.

Impulsados gracias a su papel clave durante la pandemia, los vehículos autónomos ganan terreno en el reparto de mercancías, comida y hasta compras a domicilio. Crédito: Nuro.

 

ANTONIO LÓPEZ | Tungsteno

El aspecto de desconexión humana que siempre se ha atribuido de forma negativa a la automatización de las tecnologías se ve ahora como una ventaja y un arma necesaria en potenciales situaciones de riesgo biológico como la generada por el coronavirus. Un estudio, publicado en noviembre de 2019, y actualizado en los primeros meses de la pandemia, considera que una de las consecuencias más directas de la COVID-19 será la explosión de la logística robotizada.

La Asociación de Constructores Europeos de Automóviles (ACEA) define el coche autónomo como una opción más sostenible y segura, dos cualidades que se han revalorizado en medio de la crisis sanitaria. Además de evitar el contacto con el conductor en un vehículo 100% autónomo, tecnologías como las cerraduras automatizadas, el arranque o parada del motor sin llave o botón y las aplicaciones móviles asociadas al vehículo (gestión de temperatura, interfaz musical etc.) reducen el contacto directo de los pasajeros con la superficie del vehículo. Los asistentes de voz y la inteligencia artificial podrían además ayudar a detectar síntomas en los pasajeros, como fiebre o tos, según un análisis de la consultora Gartner.

La promesa del coche totalmente autónomo en el mercado comercial empieza a acercarse a un horizonte de 5 a 10 años. Crédito: Neolix.

En un sector como el del automóvil, que además se ha visto fuertemente golpeado por la crisis económica derivada de la pandemia, el coche autónomo es el mejor aliciente para impulsar su recuperación. Aunque a corto plazo tampoco escapa a los efectos de la recesión (se espera que el mercado global del coche autónomo disminuya de 24,1 miles de millones de dólares en 2019 a 23,33 en 2020), las previsiones de futuro son alentadoras: el mercado alcanzará los 37,2 miles de millones de dólares en 2023, según el informe Autonomous Cars Global Market Report 2020: COVID-19 Growth and Change.

La automatización del empleo, una de las facetas negativas asociadas al coche autónomo, es además un aspecto relativo en el sector, pues los robots logísticos de las fábricas ya están plenamente integrados en la producción actual y, de hecho, en el sector del transporte como tal sí existe un elevado déficit de conductores, en países como EEUU, por ejemplo.

Vehículos autónomos: un caso de éxito durante la pandemia

En países como China o Estados Unidos, los vehículos sin conductor se han utilizado para repartir alimentos, material médico e incluso para desinfectar los espacios públicos durante la pandemia. En el Hospital Haidian de Beijing, un automóvil 100% autónomo desarrollado por las empresas Baidu Apollo y Neolix entregaba diariamente el almuerzo a los sanitarios, un colectivo especialmente expuesto al virus. En Florida (Estados Unidos), la Clínica Mayo emplea lanzaderas autónomas para transportar las pruebas COVID-19 desde el punto donde se tomaban las muestras. Antes de la pandemia, ya existían iniciativas pioneras en el reparto de mercancías, como los experimentos de la cadena de supermercados estadounidense Walmart, que puso en marcha un programa piloto con coches autónomos Nuro en Houston, Texas, para repartos a domicilio.

Los vehículos sin conductor han sido esenciales en la gestión de la pandemia, desde el reparto de alimentos a servir de lanzaderas para transportar muestras. Crédito: White Rhino.

El grado de autonomía de los coches se mide con una escala establecida por la Sociedad estadounidense de Ingenieros de Automoción (SAE). Los vehículos que prestan asistencia al conductor (Advanced Driving Assistance Systems, ADAS) a la hora de aparcar, por ejemplo, ya están disponibles en el mercado (niveles 1 y 2) y los que pueden conducir solos en situaciones limitadas (niveles 3 y 4) ya se están testando, como en el caso del nivel 5 (no requiere conductor). WAYMO, previamente conocido como el proyecto de Google de autoconducción, o Tesla, que incluso ha hablando de las pruebas de flotas enteras de vehículos sin conductor, ya estarían haciendo pruebas, según un análisis del Instituto Elcano.

El coche totalmente autónomo y sin conductor se espera en el mercado comercial entre 2025 o 2030, según el informe La futura estructura de la industria del automóvil, realizado por Oliver Wyman junto a la Asociación Alemana de la Industria Automotriz (VDA). Antes de la pandemia, aunque las previsiones para el coche autónomo eran mucho más prudentes en cuanto a los plazos. Sin embargo, los experimentos en este complejo escenario sanitario supondrán un acelerón en el proceso de ceder el volante a la tecnología. Además del miedo a la automatización, los vehículos sin conductor vencerán otros obstáculos tradicionales, ya que facilitarán la inclusión de personas con movilidad reducida y otras limitaciones de salud, o de carácter social y económico.

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