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Apps para frenar la pandemia y salvar las libertades

Las apps para rastrear contagios convierten los teléfonos móviles en unas herramientas esenciales para controlar rebrotes de la Covid-19. Este fin ha unido por primera vez a Apple y Google para desarrollar una solución global. Ante el gran desafío del desconfinamiento, los gobiernos buscan un aliado en las nuevas tecnologías.

La API global desarrollada por Apple y Google se sirve de la tecnología bluetooth para rastrear la propagación de la pandemia. Crédito: Gyorgy Barna.

 

ISABEL RUBIO ARROYO | Tungsteno

Todos los países que han optado por el confinamiento para frenar la pandemia se enfrentan ahora a un gran reto: volver a la normalidad de forma progresiva sin que se dispare el número de contagiados. Mientras la ciencia siga desconociendo tantos detalles básicos del coronavirus y de la enfermedad, la tecnología se ha convertido en la gran esperanza para conseguirlo, y también en un motivo más de polémica y preocupación por lo que implican estas innovaciones con respecto a las libertades y la privacidad de los ciudadanos.

Esta es la línea seguida por algunos de los países que han tenido un mayor éxito en la contención de la pandemia, con la creación de webs y aplicaciones para rastrear la propagación del SARS-CoV-2. En Corea del Sur las autoridades comparten con los ciudadanos el rastro de los contagiados y hay aplicaciones como Corona Map o Corona 100m que muestran la ubicación de personas con la Covid-19. En Singapur la app TraceTogether está pensada para localizar posibles focos de contagio y avisar a los ciudadanos sobre si han estado en contacto con un infectado.

Mientras tanto, en China una app llamada Suishenban genera códigos QR de colores para identificar si un usuario puede estar contagiado porque ha estado en áreas con una alta tasa de infecciones, o incluso si debería estar en cuarentena. Su uso es obligatorio en Shanghái para cualquier ciudadano que quiera acceder a servicios públicos y también a muchos privados.

Por su parte Israel también quiere saber en todo momento los movimientos de las personas infectadas por el coronavirus. Shin Bet, la agencia de espionaje interior, anunció su intención de utilizar la tecnología secreta de rastreo de móviles que utiliza normalmente en la lucha contra el terrorismo para realizar la vigilancia. De esta forma, podrán intervenir los teléfonos de cualquier ciudadano que haya dado positivo en las pruebas de la Covid-19 y de las personas que sospechen que pueden padecer la enfermedad para comprobar si cumplen las directrices para frenar la epidemia, según el diario Haaretz.

En la contención del coronavirus se están implementando tecnologías como la del robot Vici, que permite la atención médica sin contacto directo. Crédito: InTouch Health.

La API global de Apple y Google

Tras estas primeras iniciativas gubernamentales, las dos mayores empresas tecnológicas (Apple y Google) se han unido para aportar una solución viable a nivel global. Ambas compañías pretenden ofrecer una API (un conjunto de herramientas de programación) a los gobiernos para que desarrollen sus apps o incluyan algunas ya creadas. De hecho, ya han publicado la primera beta de esta API para que ciertos desarrolladores puedan empezar a trabajar sobre ella. Esta beta incluye una pestaña para que el usuario pueda escoger si participar o no en las notificaciones de exposición a la Covid-19.

Es decir, ni Google ni Apple se encargarán de desarrollar las apps finales. Cada país creará su modelo a partir de unas herramientas creada por estas compañías. El objetivo de ambas es lanzar una versión provisional en mayo y que la plataforma global esté disponible en los próximos meses. Se activará en los teléfonos móviles mediante una actualización menor del sistema operativo (iOS o Android), que pedirá autorización al usuario para instalar de manera automática la app correspondiente, desarrollada por su autoridad nacional de salud pública.

Estas aplicaciones funcionarán con tecnología bluetooth y la idea es que estén registrando constantemente los contactos cercanos entre los usuarios que tengan activado este sistema; así, cuando alguien sea diagnosticado de Covid-19 y decida notificarlo al sistema, las personas con las que ha estado en contacto recibirán en sus teléfonos esa notificación de que han estado expuestas al virus SARS-CoV-2. El propio usuario podrá activar o desactivar cuando quiera su sistema de rastreo de contagios. Para garantizar la privacidad, las claves que los móviles crean y comparten entre sí serán generadas de manera aleatoria. Además, los datos comunicados por bluetooth durante la conexión entre los móviles estarán cifrados para evitar que terceros puedan leerlos.

La cuestión de la privacidad de los usuarios

Ambos gigantes tecnológicos han optado por un sistema descentralizado. Esto significa que no recopilarán información con la que pueda identificarse a una persona ni sobre la localización, y los datos recogidos no abandonarán el smartphone. Es decir, ni Apple ni Google ni los otros usuarios podrán conocer la identidad de las personas que dan positivo en Covid-19 y lo notifican. Por el contrario, en un sistema centralizado los datos se encuentran en los servidores de las distintas autoridades sanitarias. Europa se encuentra dividida entre los países que apuestan por la primera opción y los que prefieren la segunda. España todavía no se ha posicionado y mientras que Alemania apostará por el sistema de Apple y Google, Reino Unido optará por la otra alternativa. Allí, los datos de los usuarios estarán gestionados por el sistema nacional de salud británico (NHS).

Aunque Apple y Google se han comprometido a respetar la privacidad de los usuarios, esta iniciativa puede despertar ciertos recelos en relación a las libertades individuales. Incluso teniendo en cuenta que múltiples expertos defienden que la crisis generada por el coronavirus permite un uso excepcional de los datos. De hecho, el artículo 9.2 i) del Reglamento General de Protección de Datos de la Unión Europea establece la posibilidad de tratar datos personales cuando “es necesario por razones de interés público en el ámbito de la salud pública, como la protección frente a amenazas transfronterizas graves para la salud”.

Aún se desconocen muchos detalles sobre cómo serán estas aplicaciones en Europa. Todo apunta a que el resultado final dependerá de lo intrusivos que quieran ser los gobiernos para controlar los posibles focos. En España, unos 60 abogados, filósofos, académicos y expertos en privacidad firmaron en marzo, antes del acuerdo entre Google y Apple, una carta de apoyo al Gobierno en el uso de tecnología que afecte a datos personales. Eso sí, siempre y cuando se respete la privacidad y los datos sean eliminados o solamente reutilizados para la investigación científica una vez acabada la pandemia.

En el Hospital Popular Provincial de Guangdong, los autómatas se han utilizado para llevar los medicamentos a los pacientes. Crédito: CGTN.

Robots, asistentes virtuales y big data

Aparte de las apps para rastrear el coronavirus, en las últimas semanas se han utilizado diferentes tecnologías para frenar la expansión del brote. Desde un principio, los robots han sido especialmente útiles para contener la pandemia en algunos países. En Washington, los sanitarios del Centro Médico Regional de Everett han recurrido a un robot para comunicarse con algunos pacientes y realizarles mediciones de temperatura. En el Hospital Popular Provincial de Guangdong, en China, máquinas autónomas han entregado medicamentos a los ingresados, según la televisión pública china CGTN. E incluso en algunos hoteles del país asiático este tipo de robots han llevado la comida a personas en cuarentena.

En España, el Gobierno y varias comunidades han explorado el potencial de diferentes tecnologías. Por ejemplo, la Comunidad de Madrid ha lanzado una aplicación para examinar las dolencias de los usuarios relacionadas con el coronavirus. No es una herramienta de autodiagnóstico, sino que recomienda qué pasos seguir de forma personalizada. El Gobierno también ha lanzado un asistente en WhatsApp para resolver dudas de la población sobre el coronavirus. El objetivo de estos proyectos es descongestionar los teléfonos de emergencias.

También se han puesto en marcha iniciativas para buscar soluciones frente a la pandemia. Es el caso de Data for hope. Un evento que juntó el 15 de abril a emprendedores con expertos en datos, médicos, investigadores e instituciones públicas para desarrollar modelos de predicción y evolución de la pandemia y encontrar la forma de prevenir su expansión en África y América Latina. O como el hackaton virtual Vence al virus celebrado en la Comunidad de Madrid, con unos 7.400 participantes de 49 países que presentaron más de 244 proyectos. Entre los finalistas destacan un velatorio digital, que permite a los familiares compartir condolencias; un proyecto de descontaminación, para reducir la carga en el aire interior de hospitales y residencias, o una “nariz electrónica” con la que detectar si una persona tiene la Covid-19.

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Tungsteno es un laboratorio periodístico que explora la esencia de la innovación. Ideado por Materia Publicaciones Científicas para el blog de Sacyr.

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