¿Soluciona el hidrógeno los puntos débiles del coche eléctrico?
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¿Soluciona el hidrógeno los puntos débiles del coche eléctrico?

El mercado de los vehículos eléctricos da la bienvenida a los coches de pilas de combustión para particulares. La oferta de hidrógeno comparte con los de batería su reducida huella de carbono e incorpora considerables mejoras respecto a su competidor en aspectos como la autonomía o la rapidez de repostaje, si bien para su implantación aún tiene que superar ciertas limitaciones.

Su menor huella ecológica (solo genera vapor de agua), unido a su mejor autonomía y rapidez de repostaje convierten al coche de hidrógeno en una apuesta cada vez más sólida. Crédito: Hyundai.

FRANCESCO RODELLA | Tungsteno
Aire más limpio y menos ruido en las ciudades; vapor de agua en lugar de gases nocivos saliendo de los tubos de escape; propulsión eléctrica en vez de combustión. ¿Será algún día realidad este sueño recurrente de nuestra sociedad, que exige al sector del transporte menos emisiones de CO2?. En esta larga transición que ya ha empezado, a la alternativa de los coches eléctricos de batería se suma la de los vehículos propulsados por pilas de combustible (hidrógeno), recién llegados a la competencia en el mercado de automóviles para particulares. Revisamos los puntos fuertes y débiles de cada tecnología.

En primer lugar, es conveniente especificar que no solo los coches de batería, sino también los de hidrógeno, son vehículos eléctricos, nos aclara Carlos Merino, del Centro Nacional de Hidrógeno. En el primer tipo, “la energía se encuentra almacenada en la batería [de litio], que alimenta directamente el motor”, explica. En el segundo caso, “lo que tenemos es un tanque con hidrógeno a muy alta presión. Ese hidrógeno llega a la pila de combustible, que junto con el aire de la atmósfera produce electricidad a través de una reacción electroquímica”, contrasta. La electricidad generada sirve para alimentar un motor que funciona de la misma forma en los dos tipos de vehículo. 

Tiempos de recarga menores y la no dependencia de la batería de litio, con sus condicionantes de tamaño y huella ecológica, favorecen el coche de pila de hidrógeno. Crédito: Wikimedia Commons.

Dos visiones del coche eléctrico con mucho en común

José María López, director del Instituto Universitario de Investigación del Automóvil (INSIA), agrega que en el modelo con pilas de combustible también suelen estar integradas baterías para cubrir los picos de potencia, en una configuración “híbrida”. Ambas tecnologías ya están disponibles comercialmente.

Las ventajas de los vehículos eléctricos pueden ser variadas. Una es la reducción de la huella de carbono respecto a los medios de transporte convencionales, como apuntaba en un informe reciente el ex ministro de Industria (2008-2011) y catedrático Miguel Sebastián. Esta característica, precisaba, se da cuando la electricidad utilizada para alimentarlos se produce a partir de un mix que contempla renovables. Otro beneficio es que “el vehículo eléctrico es, desde un punto de vista técnico, más eficiente por km recorrido”. Y no hay que olvidar las ventajas económicas, en su opinión. Y, en este sentido, la electrificación permite reducir la dependencia energética de otros países, según el ex ministro.

En el caso de España, con al menos 30 modelos a la venta, el mercado de los coches eléctricos de batería es más maduro que el de hidrógeno, favorecido además, en el caso de las grandes ciudades, por una oferta diversificada de este tipo de vehículos destinados al car sharing. Por otro lado, entre los vehículos de hidrógeno, solo encontramos de momento un modelo comercializado, el Hyundai Nexo.

Ambos tipos de vehículos, no obstante, entran en la categoría de vehículos de cero emisiones, según los criterios establecidos por la Dirección General de Tráfico (puntualización: es algo distinto de hablar de neutralidad de carbono, ya que, para ello, hay que tener en cuenta también las emisiones que se generan en la producción de energía necesaria para que marchen y en el proceso de fabricación). Pero no es el único punto en común: los dos son silenciosos y requieren poco mantenimiento, señala López.

Coche eléctrico: el líder en eficiencia energética

Una de las mejores características de los vehículos eléctricos de batería es su “altísimo rendimiento” (es decir, la energía de salida respecto a la de entrada), afirma López. Este rendimiento puede ser de un 80-85%, lo que hace que “ahora mismo no hay ninguna otra tecnología en propulsión de vehículos que lo supere”, agrega. En el caso de los vehículos de hidrógeno, esta característica por ahora es menos destacable, pero tiene margen de crecimiento, agrega este experto.

En términos de desventajas, la necesidad de disponer de litio suficiente para soportar el aumento de demanda de baterías destinadas a los vehículos eléctricos podría llegar a ser un problema, ya que se trata de un elemento limitado y ubicado en áreas concretas, dice López. Además, hay que tener en cuenta que para garantizar autonomía hace falta aumentar el peso del vehículo, lo que puede representar un obstáculo, y que los tiempos de recarga eléctrica de las baterías son todavía demasiado altos, por ejemplo en trayectos de largo recorrido. 


El escaso número de hidrogeneras disponibles, se convierte en un límite para la extensión de los vehículos eléctricos de hidrógeno. Crédito: Joseph Brent.

Hidrógeno: un repostaje más rápido y limpio

El hidrógeno, por su lado, garantiza tiempos de repostajes “similares a los de un combustible tradicional”, que rondan los cinco minutos, así como una autonomía que ya puede superar los 600 kilómetros, según indica Merino. Otro aspecto particularmente interesante, en su opinión, es que en este caso el combustible necesario, el hidrógeno, se puede producir sin necesidad de importarlo del extranjero. Y se puede generar a partir de fuentes limpias. 

Sin embargo, tanto él como López coinciden en indicar la falta de infraestructura para la recarga como un límite fundamental en este momento, al menos en España, donde el número de hidrogeneras disponibles no suma los dedos de las dos manos. Hay que recordar además un aspecto básico para ambas tecnologías: los costes, que aún pueden ser importantes. Sobre todo para los coches de hidrógeno, como muestra el valor actual del Hyundai Nexo, disponible a partir de 72.000 euros según la web de la marca coreana.

¿Rivales o complementarios?

¿Llegará a tomar la delantera uno respecto al otro? Actualmente la presencia de una mayor infraestructura hace que el despegue del coche eléctrico de batería esté más al alcance, apunta el director del INSIA. Aunque matiza que muchas marcas ya están apostando “claramente” por el hidrógeno. Merino, por su lado, destaca que hay sitios, como California o Japón, donde ya hay una infraestructura de repostaje de este elemento más desarrollada, lo que también facilita la venta, y prevé que ambas tecnología “se repartan el mercado, sobre todo en la parte de vehículos ligeros y de turismos”. 

Ambos coinciden en que es en la movilidad extra-urbana de vehículos pesados (como camiones o autocares) donde posiblemente la tecnología del hidrógeno puede sacar ventaja respecto a la de batería por su mejor autonomía y rapidez de repostaje. Eso sí, dependiendo de las decisiones políticas que puedan marcar el rumbo. Un futuro que aún tiene preguntas por contestar, pero que ya nos deja entrever una movilidad de bajas o nulas emisiones.  

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Tungsteno es un laboratorio periodístico que explora la esencia de la innovación. Ideado por Materia Publicaciones Científicas para el blog de Sacyr. 

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