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Ciudades sensibles para cumplir las falsas promesas de la 'smart city'

Crédito: Ilustraciones de Martina Paukova.

Por Elizabeth Woyke (Traducido por Mariana Díaz)

En el muelle de Toronto (Canadá), donde la parte este de la ciudad se encuentra con el lago Ontario, el cemento se mezcla con la tierra. Estamos en el hogar de tiendas de suministros de fontanería y eléctricos, aparcamientos, amarres de barcos y un enorme silo construido en 1943 para almacenar soja, una reliquia de la historia de la zona como puerto de embarque.

Los torontonianos destacan que el sitio está arruinado, infrautilizado y contaminado. A pesar de ello (o tal vez por esa razón), los Laboratorios Sidewalk de Alphabet quieren transformarlo en uno de los barrios urbanos más innovadores del mundo. Según la compañía, será un lugar donde los autobuses sin conductor reemplazarán a los automóviles privados; los semáforos seguirán el flujo de peatones, ciclistas y vehículos; los robots transportarán el correo y la basura a través de túneles subterráneos y los edificios modulares se podrán ampliar para alojar empresas y familias en crecimiento.

 

Foto: Vista aérea muestra el terreno que se incluirá en Quayside, el barrio tecnológico que los laboratorios Sidewalk y Waterfront Toronto planean construir. Crédito: Laboratorios Sidewalk.

A principios de la década de los 2000, las llamadas ciudades inteligentes (smart cities) estaban de moda. Algunos países como China, Corea del Sur y los Emiratos Árabes, cautivados por la idea de ciudades capaces de aprovechar la tecnología para reducir el consumo de energía y la contaminación, mejorar el transporte y atraer inquilinos adinerados, contrataron desarrolladores para transformar grandes franjas de tierra en ciudades fotogénicas repletas de las últimas innovaciones.

"Todos nuestros pensamientos y decisiones sobre Quayside están moldeados por la pregunta '¿qué nos permiten las tecnologías del siglo XXI hacer mejor?'".

 

Pero nadie pudo cumplir sus altas expectativas. Los Laboratorios Sidewalk, fundados en 2015 como empresa subsidiaria de Alphabet para desarrollar tecnología centrada en los problemas urbanos, creen que pueden romper esta tendencia. Su apuesta se centra en trabajar codo con codo con la comunidad para adaptar la tecnología a sus necesidades locales. El responsable de la planificación de sistemas urbanos de los Laboratorios Sidewalk, Rit Aggarwala, afirma: "La gente lleva más de 100 años intentando construir la ciudad del futuro, nosotros queremos aprovechar la vitalidad y el carácter que hay en Toronto".

El barrio Quayside será el protagonista del primer gran proyecto de Sidewalk. La vida empezará en una parcela de casi cinco hectáreas que debería albergar a unas 5.000 personas. El propietario mayoritario del terreno es Waterfront Toronto, una agencia de desarrollo local fundada por los gobiernos federal, provincial y municipal de Canadá. Los futuros desarrollos del proyecto podrían expandirse a una parcela vecina con una extensión de más de 283 hectáreas para acoger a decenas de miles de residentes. Aggarwala detalla: "todos nuestros pensamientos y decisiones sobre Quayside se basan en la pregunta: '¿qué cosas podemos mejorar con las tecnologías del siglo XXI?'".

Los autos sin conductor tendrán un papel importante. Sidewalk cree que navegarán con más precisión y obedecerán las leyes de tránsito con más diligencia que los conductores humanos. Por eso, valora que los carriles de Quayside sean más estrechos para dejar espacio disponible para construir aceras y parques. En teoría, el uso compartido de vehículos autónomos reducirá la necesidad de automóviles privados, lo que podría suponer un ahorro anual de 4.800 euros por familia.

 

Foto: Sidewalk Labs propone transportar basura en túneles subterráneos para reducir el tráfico de la calle y las emisiones de gases de efecto invernadero. Los robots ordenarían y transportarían los desechos y también podrían entregar correo y paquetes.

Detectar y monitorizar la actividad pública de manera precisa y frecuente será un factor clave. Para que los autobuses autónomos circulen por las calles de la ciudad será necesario saber cuándo cambiar las luces y otras señales de tránsito para dar prioridad a los ciclistas y los peatones.

Los Laboratorios Sidewalk consideran que la información de los sensores también sería compatible con la planificación a largo plazo. Los datos alimentarían una versión virtual de Quayside, y los planificadores urbanos podrían usarla para probar los cambios de infraestructura rápidamente, a bajo coste y sin molestar a los residentes. Los datos también podrían almacenarse en un repositorio compartido que los emprendedores y las empresas podrían aprovechar para crear sus propios productos y servicios para Quayside.

En marzo de 2017 Waterfront Toronto empezó a buscar socios, y en octubre anunció que el elegido eran los Laboratorios Sidewalk. Ahora las dos organizaciones tienen un año para decidir qué tecnologías desplegar, qué compañías además de Sidewalk serán sus proveedores y cómo financiarán el proyecto. Sidewalk se ha comprometido a invertir cerca de 40 millones de euros en la primera fase de planificación, que ya ha comenzado, y en la prueba piloto, que está programada para comenzar más adelante este año. La construcción podría empezar el año que viene.

El director de la escuela de planificación regional de la Universidad Ryerson en Toronto, Christopher De Sousa, afirma: "si Quayside tiene éxito, las ciudades canadienses y de otros lugares no tendrán más remedio que imitarlo, porque tendría enormes implicaciones en términos de sostenibilidad y calidad de vida".

 

La ciudad se convierte en smartphone

Como era de esperar para una empresa concebida, en parte, por tecnólogos, Sidewalk piensa que las ciudades inteligentes son más bien como teléfonos inteligentes. Se ve a sí misma como un proveedor responsable de ofrecer herramientas básicas (desde software que identifica plazas de aparcamiento disponibles hasta servicios basados ​​en la ubicación que monitorizan la posición exacta de los robots de entrega), al igual que Google lo hace con Android, su sistema operativo para smartphones. Los detalles aún se están debatiendo, pero Sidewalk tiene intención de permitir dar acceso a terceros a los datos y a las tecnologías, del mismo modo que los desarrolladores pueden usar las herramientas de software de Google y de Apple para crear aplicaciones.

De hecho, Sidewalk anticipa que el 80 % del trabajo en Quayside será llevado a cabo por terceros. Es probable que algunos sean otras compañías de Alphabet, como Waymo, fabricante de vehículos autónomos, pero Sidewalk ha dicho que competidores como Lyft, proveedor de transporte, también podrían operar en Quayside.

 

Sensores ubicuos

La mayor diferencia entre Sidewalk y Google se centra en la forma de ganar dinero. La start-up todavía está definiendo su modelo comercial, pero espera licenciar la tecnología que produzca en Quayside a otras ciudades, en lugar de compilar datos de consumidores y usarlos para vender anuncios. Sin embargo, dado el volumen de datos que Quayside planea cosechar, muchas personas están preocupadas por la privacidad. En los últimos meses los periódicos y blogs canadienses han publicado una serie de artículos escépticos, incluida una lista de más de 35 preguntas sobre el modelo de negocio y los métodos de gestión de datos de Sidewalk.

"Si Quayside es exitoso, las ciudades de Canadá y otros lugares no tendrán más remedio que emularlo".

 

La mayor parte del escrutinio se relaciona con el plan de la compañía para instalar sensores en el muelle para medirlo todo: desde la ocupación del edificio y las tasas de flujo de aguas residuales hasta la frecuencia con que se utiliza un contenedor de basura público. La compañía también está diseñando un sistema que daría a los residentes y trabajadores de Quayside una forma rápida de pagar y acceder a servicios, similar a la experiencia de compra en Amazon con un solo clic o a las facturas que Uber envía a través de su app.

Aunque los laboratorios Sidewalk dicen que los datos se usarán para el bien común, como dar descuentos de tránsito a los residentes de bajos ingresos, regular las temperaturas de construcción y evitar que los contenedores de basura se desborden, no todos están convencidos. El investigador especializado en ciudades de la Universidad de Toronto David Roberts afirma: "definitivamente hay dudas sobre si Sidewalk intentará ganar dinero mediante el seguimiento de las interacciones diarias de las personas. ¿Qué datos se recopilarán, a qué nivel, cómo se utilizarán y quién tendrá acceso a ellos?"

Aggarwala afirma que Sidewalk solo recolectará los datos necesarios para resolver problemas. Si la empresa quiere analizar los patrones peatonales en Quayside, podría emplear un dispositivo LIDAR o una cámara con muy baja resolución, es decir, un aparato que cuente a las personas que caminan pero no almacene imágenes. El responsable añade: "de esta forma se puede capturar la información que se necesita, pero sin almacenar ningún dato que pueda identificar a un individuo. Creo que, si podemos demostrar que esto mejora la vida urbana, entonces la gente estará cómoda y nos permitirá hacerlo".

Waterfront Toronto dejará la responsabilidad de explicar al público qué datos personales recopilará y por qué, y cómo mantiene segura la información a Sidewalk. Requerirá que los datos se almacenen en Canadá. La agencia también dice que Sidewalk no compartirá automáticamente los datos de Quayside con Google, a pesar de que Google puede aportar tecnología al proyecto a través de sus mapas o servicios de informática en la nube.

En noviembre, Sidewalk y Waterfront Toronto celebraron una reunión pública con la intención de ganarse el apoyo de los residentes. En los próximos meses, organizarán asambleas de barrio, mesas redondas con expertos y concursos de diseño. El proyecto solo tendrá éxito si convence a los habitantes de Toronto de que es una solución a sus problemas urbanos, especialmente porque se espera que la población del centro de la ciudad se duplique a casi medio millón de personas en los próximos 20 años.

El director de Waterfront Toronto, Will Fleissig, declara: "Quayside no puede ser un nicho de personas ricas ni un epicentro tecnológico aislado. Debe convertirse en un lugar donde cualquier persona quiera trabajar, pasar el rato y formar una familia".

Sidewalk tiene muchos retos y escepticismo que superar. Pero si logra demostrar que la intensa recopilación de datos realmente mejora la vida urbana, podría proporcionar un modelo para las ciudades inteligentes de todo el mundo. El experto en geografía y planificación de la Universidad de Toronto Matti Siemiatycki afirma: "con esta gente, lo intrigante es que el cielo es el límite de su imaginación, de la escala en la que sueñan y de los recursos que tienen a su alcance".

Consulte el artículo original Ciudades sensibles para cumplir las falsas promesas de la 'smart city' de

 

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