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"La tecnología de las 'smart cities' ya existe, hace falta dar el paso"

Foto: Itziar Santxez es la directora de Calidad de la empresa de tecnología Imatek.  Crédito: cortesía de la entrevistada.

Si las ciudades inteligentes aún no han llegado no es por falta de herramientas sino de voluntad. Así opina la directora de Calidad de Imatek, Itziar Santxez, cuya empresa es una de las líderes en España en el desarrollo de equipos IoT para monitorizar cada aspecto medible de una urbe.

 

Por Patricia R. Guevara

Aunque llevamos años oyendo hablar de ciudades inteligentes, son pocas las que realmente han alcanzado este título. Para que una urbe se convierta en una auténtica smart city, debe ser capaz de medir todo lo que pasa en ella en tiempo real. Y para ello, es imprescindible disponer de redes de sensores conectados mediante IoT (internet de las cosas, por sus siglas en inglés) y equipos que analicen los datos que recopilan.

Esto es precisamente lo que hace la empresa vasca (España) Imatek, especializada en el desarrollo de equipos IoT para smart cities. Esta compañía lleva años colaborando activamente con el Ayuntamiento de Bilbao y desde el año pasado tiene el certificado en I+D+i en la UNE 166002. "Si la ciudad se llena de sensores y equipos de IoT, podremos medirlo y verlo todo", asegura su directora de Calidad, Itziar Santxez. Los dispositivos inteligentes de alta precisión de Imatek son capaces de medir desde la calidad del aire y el ruido, hasta el nivel de agua de un río.

Para empezar, ¿para qué sirve un equipo IoT?

Un equipo Internet of Things mide cualquier magnitud física susceptible de ser medida y lleva esos datos a la nube, donde se analizan con big data. Gracias a estos datos podemos tomar acciones inteligentes. Cogemos la información y, en función de ella, realizamos una acción u otra. Todas las acciones inteligentes que se toman son para proteger al ciudadano y a la ciudad; en el caso de la industria 4.0, al operario y al proceso.

Por ejemplo, uno de nuestros equipos mide el nivel de un río en tiempo real. Con ese dato, establecemos una alerta que se envía a los técnicos de medioambiente y a los organismos necesarios para evitar inundaciones. Si los aplicamos a la industria, los equipos IoT pueden medir la temperatura, los gases y el nivel de líquido de un depósito. La acción inteligente puede fijarse en que, a un cierto nivel, una bomba vuelva a llenar el depósito y que, a otro, se pare.

¿Qué tecnología hay detrás de los equipos de sensores inteligentes?

Tenemos desde placas controladoras con microprocesadores, hardware, electrónica y sensórica, hasta programación, big data y caracterización. Se trata de tecnología muy avanzada que permite medir con una gran precisión y determinar cómo se tienen que comportar los sensores para que los valores sean lo más exactos posible.

Medir la temperatura es algo sencillo, pero otras magnitudes como el ruido y los campos eléctricos son mucho más complejas. Con el IoT conseguimos que las mediciones de estos equipos sean equiparables a las herramientas tradicionales, pero mucho más baratas. Además, todos los datos van encriptados, tanto los que suben a la nube como los que recogemos.

¿Cómo pueden ayudar a una ciudad a convertirse en una smart city?

De incontables maneras. Por ejemplo, los equipos de alumbrado inteligente hacen que los pasos de peatones se alumbren automáticamente de noche cuando el sensor detecta a una persona. Así, los vehículos los visualizan mejor y se pueden evitar atropellos. También existe alumbrado inteligente para carriles bici, que son especialmente difíciles de ver cuando está oscuro y comparten vía con la carretera.

El alumbrado inteligente también mejora la eficiencia energética y ahorra costes a los municipios cuando se implementa en farolas que solo se encienden al detectar a peatones y vehículos. Estos equipos están en fase de prototipo, y nuestro objetivo es poder integrarlos en los dispositivos existentes para que no haya que reemplazar todas las luminarias.

Foto: Los pasos de peatones con iluminación inteligente pueden ayudar a evitar accidentes. Crédito: Imatek, distribuidor oficial de Interlight.

En Imatek también desarrollan equipos de medición de ruido, ¿por qué son importantes para una ciudad?

Todos los ayuntamientos con más de 10.000 habitantes están obligados a hacer un mapa de ruido del municipio para controlar su contaminación acústica. Lo que hacemos es medir el ruido y plasmarlo en un mapa con diferentes colores que representan los diferentes niveles. Después lo integramos en Google Earth.

Antes, este tipo de mapas eran estáticos, pero con los equipos inteligentes situados en los puntos adecuados conseguimos que sean dinámicos y que se vayan actualizando. Esto es una ventaja para los ayuntamientos y reduce su inversión económica. Además, cuanto más dinámico sea el mapa de ruido, mejor, porque las ciudades están en constante cambio.

¿Cómo pueden influir estos mapas de ruido en la edificación de las ciudades?

En función del nivel de ruido que haya en una determinada zona, se especifica lo que se puede construir allí, sea un polideportivo, una escuela, un centro de salud o una vivienda. Además, con el mapa de ruido el municipio tiene la capacidad de decirle al constructor cuál debe ser la planificación acústica de la construcción, para que se mantenga el nivel especificado. También ofrece ventajas al ciudadano, que puede analizar el nivel de ruido de una zona antes de mudarse o montar un negocio.

¿Qué beneficios ofrecen estos equipos de medición respecto a los tradicionales?

Pueden medir simultáneamente varias magnitudes, y pueden ser fijos o móviles ya que no necesitan alimentación energética. También son mucho más baratos, por lo que los ayuntamientos pueden tener una cantidad mayor y tomar más datos. En Bilbao tenían unos 20 equipos de medición de ruido; con nuestros dispositivos, ya van por 50.

Foto: En los mapas de ruido se representan con distintos colores los distintos niveles de la magnitud que se dan en un territorio. Crédito: Imatek.

¿Cuáles son los retos actuales para implantar todos esos sensores y equipos en la ciudad y en la industria?

El desafío es alcanzar la mayor precisión posible. Tenemos que conseguir que haya sensores que puedan medirlo todo en las ciudades, pero que puedan ser parte de un equipo IoT y tengan la mayor exactitud en sus mediciones. Por ejemplo, la calidad del aire suele medirse en estaciones meteorológicas, pero nosotros perseguimos la misma precisión con un equipo móvil que vamos a instalar en los autobuses de Bilbao.

Hace años que se habla de las ciudades inteligentes, pero empiezan a parecer una promesa incumplida. ¿Qué hace falta para que de verdad vivamos en smart cities?

Desde luego, lo que falta no es tecnología. Las herramientas ya existen, pero los que las desarrollamos no podemos imponerlas. Hace falta que los municipios, las industrias y los comercios tomen la decisión de dar el paso, que quieran ser pioneros en esta transformación. Es como la domótica: hay gente que la tiene en sus casas y gente que no. Hay ayuntamientos que están llevando a cabo iniciativas y otros muchos que no. Aunque también hace falta que la tecnología se abarate. En cualquier caso, el beneficio de lo que se consigue es mucho mayor que su coste. Estamos en una fase embrionaria, es cuestión de tiempo que la ciudad inteligente llegue.

¿Qué nuevas aplicaciones de IoT podemos esperar en el futuro?

Vendrán de la mano de la computación cognitiva y de la realidad virtual. Me imagino edificios con sensores en la fachada que, unidos a unas gafas de RV, permitan saber cuántas personas hay dentro del edificio, su temperatura, su calidad del aire. Si la ciudad se llena de sensores y de equipos IoT podremos saber las plazas libres que quedan en un aparcamiento, contar personas y controlar el aforo de plazas, tiendas y museos. De hecho, para el turismo será muy útil. Podremos medirlo todo y verlo todo.

Fuente:

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