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“Podemos hacer todo con contenedores, no hay límites”

Foto: La casa Flying Box en Orgères, cerca de Rennes (Francia), es uno de las posibilidades que ofrecen los contenedores para construcciones rápidas y económicas. Crédito: Josué Gillet / 2A Design.

Los arquitectos del estudio francés 2A Design Clément Gillet y Josué Gillet reutilizan contenedores de mercancías para construir edificios prefabricados con un ahorro de hasta el 30%

 

Por José Carlos Sánchez

Puede que internet protagonice la cuarta revolución industrial, pero hay un objeto bastante más mundano sin el que el siglo XX no se entendería: los contenedores para transportar mercancías. Desde que se utilizaran por primera vez en 1956, han sido uno de los protagonistas de la globalización. Y ahora, en plena transformación digital, podrían alcanzar una gran importancia en el sector de la construcción. O al menos esto están intentando los arquitectos del estudio francés 2A Design, Clément Gillet y Josué Gillet. Estos hermanos los transforman para darles una nueva vida como espacios habitables enfocados a la sociedad moderna por su tamaño reducido, su precio asequible y su construcción rápida.

Los Guillet definen su trabajo como “arquitectura radical”. Aseguran controlar el proceso de construcción desde los primeros borradores a la última pieza. El prototipo que diseñan en 2A Design, lo producen en su propia fábrica, B3 Ecodesign. Instalada en una antigua factoría automovilística, cuentan con cuarenta trabajadores que transforman los contenedores en viviendas completas. Con seis de los más grandes pueden llegar a construir un espacio de 150 metros cuadrados.

De sus instalaciones salen casas como FlyingBox, una vivienda de 125 metros cuadrados de tres plantas que cuesta 180.000 euros y fue construida en 2014. Josué Gillet, que además de diseñarla vive allí, tardó tres meses en construirla en la fábrica. Luego solo tuvo que transportarla a la parcela (de apenas 150 metros cuadrados) y montarla.  Pero también levantan, entre otros, residencias para estudiantes y centros comerciales. Para Clémence, los contenedores “son como un gran Lego con el que puedes jugar. Son muy versátiles”.

¿Cuál es la relación entre el estudio A2 Design y la fábrica B3 Ecodesign?

Clémence Gillet: Nuestro objetivo es ofrecer una respuesta contundente a lo que la gente espera de nosotros. Sobre todo en términos de diseño y funcionalidad. 2A Design diseña el concepto y en B3 Ecodesign somos capaces de fabricarlo. Lo que conseguimos es hacer nuestros modelos realidad a una escala 1:1. Controlamos todo el proceso, desde el primer boceto hasta la construcción.

Uno de sus últimos proyectos, Flying Box, ha sido muy comentado tanto por el pequeño tamaño de su parcela como su bajo presupuesto. ¿Cómo acabó viviendo allí?

Josué Gillet: Mi mujer y yo vivíamos en la primera vivienda que hicimos con contenedores, pero estábamos de alquiler, así que empecé a buscar un trozo de tierra pequeño para construir mi propia casa. Encontré uno cerca de Rennes (Francia). Era tan pequeño que nadie lo quería pero suficiente como para albergar tres contenedores o más. Distribuí el espacio en tres alturas. La primera planta es un contenedor, la segunda tres y la tercera uno. Así pude lograr una casa compacta, pero agradable.

¿Cuáles son las principales dificultades de construir con contenedores?

CG: Por supuesto tuvimos que superar algunos retos. Hemos diseñado una nueva manera de construir con herramientas especiales basadas en el concepto de B3 Ecodesign. [Sin embargo] trabajar con contenedores es bastante fácil. Es una estructura muy abierta al ojo del arquitecto y permite diseñar casi todo lo que uno quiera. No es un problema para nosotros. Son una buena caja de herramientas.

¿Se trata de algún tipo de contenedores especiales?

CG: No. Utilizamos los contenedores estándar ISO para el transporte de mercancías. Son baratos y están diseñados y fabricados de una manera lo suficientemente resistente.

Pero, ¿cómo los transforman?

CG: Lo curioso es que conservamos los twistlocks [los enganches estandarizados de cada contenedor], diseñados especialmente para transportarlos. De este modo, podemos moverlos en un camión por carretera, pero también en tren, en barco… No hay diferencia en ese aspecto entre el contenedor antes de la transformación y después de ella. No afecta al transporte. Solo refuerzas ligeramente su estructura.  Pero eso es todo.

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Foto: Los arquitectos Josué Gillet (izqd.) y Clément Gillet (der.). Crédito: Cortesía de los entrevistados.

¿Cuánto tiempo se ahorra frente a una casa similar construida con técnicas más tradicionales?

JG: Flying Box fueron dos meses en la fábrica y uno en la parcela. Construirla con técnicas tradicionales llevaría entre diez meses y un año. Si hubiera tenido que construirla con hormigón no creo que hubiera podido conseguir la forma que tiene. Con los contenedores puedo jugar.

CG: Lo interesante del enfoque de B3 Ecodesign es que trabajamos en un proceso industrial. Hicimos una joint venture con un fabricante de coches, PSA. Estamos transformando nuestros edificios del mismo modo que PSA produce sus coches. Estamos utilizando procesos de fabricación ágil para construir casas. Trabajamos dentro de la fábrica y por lo tanto no estamos expuestos a la lluvia y a ese tipo de cosas, especialmente en invierno. Tenemos una línea de producción organizada por tareas. Optimizamos cada minuto. Ahorramos un montón de tiempo y también dinero al final del proyecto. Podemos reducir el coste.

Aun así muchas veces se sigue pensando que lo prefabricado, lo industrial, ofrece menos calidad que las construcciones tradicionales.

CG: Al contrario, tiene incluso más. Comprobamos cada parte del proceso, cada tarea, dentro de la fábrica. Además, somos la única empresa que interviene en la construcción por lo que resulta mucho más fácil asegurar un trabajo de calidad para el cliente.

Hablamos de ella como  algo novedoso y tecnológico, pero la realidad es que la construcción prefabricada es una propuesta arquitectónica de hace varias décadas. ¿Por qué este interés renacido?

CG: Imagino que por las dificultades económicas de la gente para comprar su propia vivienda. La clave es reducir los precios de los edificios. Por eso recurrimos a la industrialización, para conseguir construcciones más asequibles en términos de precios, de arquitectura, de sostenibilidad. Todo este tipo de cosas suelen ser muy caras en la construcción tradicional. Reducimos los costes para lograr que llegue a todo el mundo.

Pero, ¿cuál sería el ahorro comparado de una de sus casas contenedor?

JG: Está entre el 20% y el 30%, lo que es una barbaridad. Con ese ahorro,  por el mismo importe que una construcción tradicional podemos ofrecer más metros cuadrados, más tecnología, más domótica, baterías, etcétera. Estamos trabajando en elementos para hogares inteligentes.

Foto: Los diseños que proyectan desde 2A Design se llevan hasta su fábrica de B3 Ecodesign donde se transforman los contenedores. Crédito: B3 Ecodesign.

Foto: Los diseños que proyectan desde 2A Design se llevan hasta su fábrica de B3 Ecodesign donde se transforman los contenedores. Crédito: B3 Ecodesign.

¿Piensan incorporar alguna de las tecnologías más innovadoras, como la impresión 3D?

CG: No. Como trabajamos de la misma manera que fabricantes automovilísticos, nuestro próximo paso será usar robots en la fábrica para trabajar más rápido. Ya hemos investigado y estamos cerca de hacerlo, pero vamos a esperar a instalar nuestra séptima línea de producción para incorporar robots en ella.

¿Cuáles son sus próximos proyectos?

CG: Trabajamos sobre todo en proyectos de vivienda social en Francia. Aunque ahora estamos también en un proyecto para una prisión. El Gobierno francés necesitaba un proyecto de construcción rápida. Cuando empezamos a trabajar no creíamos que pudiéramos levantar una prisión con contenedores. Pero podemos. Es un ejemplo de cómo hay mucha gente interesada en este tipo de programas y proyectos. Estamos trabajando para tiendas, hoteles, residencias de estudiantes, equipamientos púbicos como escuelas y demás. Podemos hacer todo con contenedores. No hay límites.

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