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“Ninguna gran empresa integraría sus operaciones en otra cadena que no fuera Bitcoin”

El CEO de Blockchain of Things, Andre de Castro. Crédito: Blockchain of Things.

El CEO de la start-up Blockchain of Things, Andre de Castro, considera que ‘blockchain’ es imprescindible para que las compañías establezcan canales de comunicación descentralizados y seguros.

Por Jose Carlos Sánchez

Blocckhain es la nueva palabra tecnológica de moda. La cadena de bloques, la tecnología responsable de criptomonedas como Bitcoin, no ha dejado de acaparar titulares, debates y rumores. Sin embargo, el CEO de la start-up neoyorquina (EEUU) Blockchain of Things, Andre de Castro, piensa que una cosa es su uso amateur y otra, el empresarial, sobre todo en lo que se conoce como Internet Industrial de las Cosas (IIoT, por sus siglas en inglés).

Entusiasta convencido de Bitcoin, en 2013 comenzó a preguntarse por qué las grandes compañías industriales no estaban utilizando la cadena de bloques y su arquitectura descentralizada a partir de nodos iguales (P2P). De Castro recuerda: “Veía transferir decenas de millones de dólares con P2P sin que ninguna transferencia fuera interceptada mientras que cada dispositivo y software conectado a internet era vulnerable frente a muchos tipos de ataques”. Esa inquietud le llevó, ya en 2014, a crear su propia solución: la plataforma Catenis Enterprise, un software pensado para actuar como segunda interfaz por encima de la cadena de bloques de Bitcoin para construir aplicaciones IIoT que no dependan de la criptomoneda. Y asegura que en seguida se dio cuenta de que “una de las barreras más comunes era la dificultad para entender una tecnología disruptiva como esta”.

¿En qué consiste Catenis?

Las cadenas de bloques normalmente requieren operar con criptomonedas para transmitir cualquier mensaje, activo, etcétera. Nosotros lo sintetizamos para que la criptomoneda desaparezca del proceso. Nuestros clientes no operan con la criptomoneda, operan con nosotros. Creamos lo que llamamos “créditos” para enviar mensajes y crear y transmitir activos digitales, también llamados tokens o monedas coloreadas [que vinculan activos digitales dentro de la cadena de bloques con activos reales, físicos]. Construimos todo esto por encima de la cadena de bloques global de Bitcoin a través de nuestra segunda capa [basada en servicios web]. Las empresas sólo necesitan pagarnos para crear y transmitir activos. Después reciben estos “créditos” a través de nuestro sistema, los cuales están a su vez codificados dentro de un bloque de la cadena.

¿Qué ventajas puede tener para una empresa apostar por la cadena de bloques?

En cuanto los sistemas en la nube comenzaron a ser atacados, me di cuenta de que las empresas necesitaban urgentemente una forma de comunicación descentralizada. Cada vez que un sistema en la nube es atacado a través de una denegación de servicio, todas las aplicaciones y dispositivos conectados también caen. Estamos conectando miles de millones de aplicaciones y dispositivos a lo largo del mundo y seguimos utilizando el antiguo paradigma de grandes servidores centralizados en la nube. A medida que cada vez más dispositivos estén conectados a internet, más insostenible será el sistema.

Por ejemplo, cuando cayó Amazon Web Services en Estados Unidos, el usuario medio pensó que sólo habían caído unas pocas páginas web. Pero no es verdad: afectó a cualquier persona que tuviera un interruptor conectado al IoT, a las oficinas de las empresas e incluso las consultas médicas.

Sin embargo, tanto entusiasmo general puede resultar sospecho. ¿Qué hay detrás del bombo actual sobre la cadena de bloques?

En muchos casos es simplemente un interés económico. Si miramos a cualquier cadena de bloques, está impulsada por la especulación de un mercado abierto basado en una moneda. Por tanto, si eres propietario de esa moneda, te interesa inflarla y promocionarla porque obtienes un beneficio económico. El problema es que esto confunde el debate. Uno no puede basar su visión sobre la tecnología subyacente [de las criptomonedas] únicamente en el valor de la propia moneda. Tenemos que separar la moneda y la especulación de los fundamentos de la tecnología, de cómo debería usarse.

Usted defiende un blockhain de las cosas para el IIoT. ¿Cómo explica esa relación?

Creo que existe una fuerte correlación. Hoy tenemos redes en malla y protocolos P2P muy buenos a nivel local. En mi casa, las luces están controladas por Amazon Echo y ZigBee. Y funcionan muy bien. Incluso puedes invertir bastante dinero y crear una muy buena red en malla P2P para todo un campus. Pero actualmente sólo existe una red global P2P en la que realmente puedas confiar: Bitcoin. Existen otras como BitTorrent, pero que no están diseñadas para proteger los activos que contienen porque tampoco importa: en caso de ataque, quizá no puedas descargar libros y canciones un par de horas. Bitcoin, en cambio, ha sido diseñada para proteger 54.000 millones de dólares de personas. Es la única red P2P pública de este tipo. El IoT necesita poder confiar en una red así, en un sistema así de extenso.

Pero Bitcoin también tiene sus problemas.

La cadena de bloques o blockchain es realmente una tecnología muy compleja y, como cualquier otra, necesita alcanzar un grado de madurez. Por ejemplo, el lenguaje JavaScript no se tomó en serio hasta pasados ocho o diez años. Cualquier software nuevo tiene siempre defectos y errores. Podemos verlo en cualquier cadena de bloques. Sin embargo, la única que ha funcionado durante cerca de nueve años es Bitcoin. Es la única que ha demostrado su antifragilidad [en el sentido informático]. Esa es la razón por la que usamos Bitcoin. Somos una tecnología de segunda capa, lo que nos permite usar cualquier cadena de bloques del mundo, pero ninguna gran empresa integraría hoy sus operaciones en otra cadena que no fuera Bitcoin. Si eres una empresa con intención de hacer negocios de verdad no vas a optar por una cadena de bloques amateur.

¿Por qué no la utilizan más las empresas entonces? ¿Conocen ese supuesto potencial?

Creo que están empezando a entenderlo, pero esto sólo es el principio. Uno de los desafíos actuales es la confusión que existe en el campo. Por ejemplo, con cosas como los contratos inteligentes. La mayoría de la gente aún no entiende sus grandes limitaciones y los tratan como si pudieran resolver cualquier problema. Existe una curva de madurez que estamos empezando a recorrer y con el tiempo entenderemos qué diferencia un producto diseñado para resolver problemas empresariales de otras tecnologías con blockchain que introducen nuevos conceptos, pero que no están realmente diseñadas para su uso industrial.

También existen iniciativas para crear y dirigir cadenas de bloques desde autoridades centrales, como, entre otros, el Banco de Inglaterra.

No creo que el genio se pueda devolver a la lámpara. Hoy tenemos pruebas de una cadena de bloques pública que ha demostrado funcionar y ser segura durante nueve años sin estar controlada por ningún tipo de autoridad central en el mundo. Cualquiera  que intente construir una cadena de bloques desde la centralización acabará relegado del mismo modo que lo fueron las intranets creadas durante la revolución de internet.

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