Adiós a los guardias de seguridad, este dron patrullará por ellos

“Esta es una instalación protegida”, alerta la nave al tiempo que enfoca al intruso con una luz cegadora y lo graba. No lleva armas y puede ser controlada en remoto por humanos.

Por Tom Simonite (Traducido por Teresa Woods)

El dron se giró lentamente con un sonoro ronroneo, encendió unas centelleantes luces rojas y azules y me cegó con un foco. “Seguridad ha sido alertada”, tronó una voz por los altavoces de la aeronave. “Esta es una zona protegida”, añadió.

La start-up Aptonomy cree que esta experiencia podría mantener a los intrusos fuera de las fábricas, almacenes y otras instalaciones de manera más barata que los guardias de seguridad humanos y de manera más eficaz que las cámaras y alarmas.

Yo recibí este trato por parte del dron de seguridad durante una demostración en las instalaciones de prueba de la empresa  en la Isla del Tesoro, una antigua base naval en la bahía de San Francisco (EEUU). El cofundador Mihail Pivtoraiko afirma que sus drones estarán listos para patrullar el próximo año. Una empresa de construcción ya está colaborando en los vuelos de prueba, y algunas refinerías petrolíferas también están interesadas.

Cada dron mide algo más de un metro de ancho y ha sido construido con electrónica y sensores personalizados incorporados a una nave de ocho hélices comercializada para la fotografía aérea. Además del sistema de control, Aptonomy ha añadido luces azules y rojas,  un foco blanco y dos altavoces para enfrentarse a los intrusos. El dron capta imágenes de vídeo con cámaras convencionales y nocturnas. La próxima versión incorporará también una cámara térmica, que facilita divisar a personas a gran distancia.

Cuando está de servicio, un dron de Aptonomy estará programado para patrullar una zona predeterminada automáticamente y emplear sus cámaras para detectar y enfrentarse a cualquier persona que se adentre en donde no deba. El dron encenderá sus luces de advertencia, enfocará a la persona con su luz blanca y pronunciará una alerta para que se retire. Un agente de seguridad del centro de control será alertado, y podrá asumir el control del dron y hablar a través de él.

Pivtoraiko asegura que el dron no pretende intimidar, aunque desde luego lo conseguiría en una noche oscura. A la empresa no le interesa armar sus drones con nada más que cámaras y altavoces, asegura. Si una persona ignorase al dron, este seguiría grabando mientras el agente del centro de control remoto llama a la policía. El profesor adjunto de la Universidad de Washington (EEUU) Ryan Calo, especialista en derecho y robótica, dice que aunque la idea de drones que se enfrentan a humanos es inusual, no prevé ninguna objeción a la idea. “La belleza de esto es que se haría en un entorno en el que la gente no debería adentrarse”, señala.

Un reto para Aptonomy es que las regulaciones estadounidenses del espacio aéreo actuales, recientemente modificadas para ampliar el uso comercial de los drones, no permiten que las aeronaves no tripuladas sean operadas de noche, ni que vuelen de forma autónoma fuera de la línea visual de su piloto. Depender de un humano para supervisar un dron de seguridad limitaría los ahorros económicos potenciales.

La Administración Federal de Aviación de Estados Unidos ha concedido recientemente a algunas empresas unos permisos especiales para operar drones de noche o más allá de la línea visual de su controlador. Pivtoraiko cree que su empresa tiene unas buenas posibilidades de lograr unas exenciones similares porque sus drones se operarían sobre terrenos privados y bien asegurados.

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MIT

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