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El Sol puede acabar con la escasez de agua sin alentar el cambio climático

Foto: Unos funcionarios estudian un modelo del Parque Solar Al Maktoum de Dubái, que será una de las mayores instalaciones solares del mundo y además generará agua potable. Crédito: El Organismo de Desarrollo e Inversiones de Dubái.

La mayoría de las desaladoras emplean combustibles fósiles para filtrar el agua, una solución insostenible a largo plazo. La energía solar cada vez más barata podría ser la solución.

 

Por Richard Martin (Traducido por Teresa Woods)

El gigante Parque Solar Mohammed bin Rashid Al Maktoum, actualmente en proceso de construcción cerca de Dubái (Emiratos Árabes Unidos), inaugurará una instalación de desalación que entrará en operación este mes. Un conjunto de paneles y baterías solares hacen funcionar al sistema, que generará unos 50.000 litros de agua potable al día para su uso in situ. Es una cantidad diminuta en comparación con otras plantas de desalinización, pero es un primer paso hacia dar respuesta a una pregunta apremiante: ¿podrán los países dejar de quemar combustibles fósiles para suministrar agua potable?

Cientos de plantas de desalinización están planificadas o en proceso de construcción en todo el mundo porque el agua potable es un recurso cada vez más precioso. Según un informe del Instituto Internacional de Investigación sobre Políticas Alimentarias, más de la mitad de la población mundial estará en peligro de sufrir carencias de agua para 2050 si continúan las tendencias actuales.

En el estado plagado de sequías de California (EEUU), una planta de 1.000 millones de dólares (unos 880 millones de euros) generará algo más de 200 millones litros al día (ver TR10: Desalación a gran escala y La desalación desesperada). Pero estas plantas siguen representando un pacto con el diablo; emplean energía procedente de plantas que, en la mayoría de los casos, emiten gases de efecto invernadero que agravan el problema de las sequías. Arabia Saudí, por ejemplo, emplea alrededor de 300.000 barriles de crudo al día para desalinizar agua marina y cuya producción representa el  60% del suministro de agua potable. Eso no es sostenible. Encontrar la manera de generar agua potable sin quemar combustibles fósiles será crítico, no sólo para los áridos países de Oriente Medio sino para un creciente número de sitios de todo el mundo.

Mientras que la nueva planta de desalación de energía solar en Dubái es bastante pequeña, el año que viene otra más grande, en la ciudad Al Khafji (Arabia Saudí), está programada para entrar en operación. La planta de Al Khafji generará casi 60 millones de litros de agua potable al día, lo suficiente para servir a la población local. La empresa solar española Abengoa, que está construyendo la planta en colaboración con la empresa estatal saudí Advanced Water Technology, la llama “la primera planta de desalinización a gran escala del mundo alimentada por energía solar”.

Desafortunadamente, la desalinización solar resulta cara: su precio es hasta tres veces superior al coste del agua potable procedente de plantas alimentadas por la red eléctrica, según un informe del Banco Mundial. Las plantas de desalinización han de ser operadas las 24 horas del día, lo que requiere el uso de caras baterías para suplementar la energía solar para cuando el Sol no brilla. Gracias a la mejorada eficiencia y la caída de los precios de la energía solar, se espera una rápida reducción de costes: desde los más de 50 dólares (unos 44 euros) por cada 3.800 litros hoy en Oriente medio hasta la mitad de esa cifra para mediados de siglo. Pero sigue siendo improbable que esto convierta la desalinización solar en algo económicamente viable sin subsidios gubernamentales, incluso en sitios como Oriente Medio que resultan óptimos para la energía solar.

Otro factor del alto coste es que los grandes conjuntos solares necesitan mucho espacio. Eso significa, no obstante, que la desalinización solar podría resultar más económica en entornos pequeños. Por ejemplo, en el Valle Central propenso a sequías de California, el Centro de Investigaciones de Tecnologías del Agua de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA, EEUU) está construyendo varias instalaciones solares que desalinizarán las aguas salobres residuales agrícolas para abastecer pueblos que carecen de suficientes suministros de agua potable. Estas instalaciones “son lo suficientemente pequeñas para la energía solar”, afirma el profesor de UCLA Yoram Cohen, que lidera el proyecto. El experto explica que esto “no se podría hacer esto en Carlsbad porque los terrenos son demasiado caros“.

Las tecnologías avanzadas también podrían alterar la ecuación. Las plantas Al Maktoum y Al Khafji simplemente sustituyen la energía procedente de la red eléctrica con energía solar en plantas que empleen la ósmosis inversa, que filtra el agua salada con membranas de polímeros que atrapan los iones de sal mientras dejan pasar las moléculas de agua. Es un proceso de alto consumo energético. Las plantas que emplean calor generado por conjuntos de energía solar de concentración para destilar aguas marinas y generar agua potable podrían resultar comparables en términos de coste y producción con algunas plantas alimentadas por la red eléctrica, según el análisis del Banco Mundial.

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