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Catherine de Wolf, 25

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Su base de datos cuantifica las emisiones de CO2 implicadas en la construcción de edificios para minimizar su huella ambiental

 

Por Maximiliano Corredor

El 45% de las emisiones de gases de efecto invernadero en EEUU proceden del sector de la construcción. Al darse cuenta de este tremendo impacto, Catherine de Wolf decidió enfocar sus estudios de arquitectura e ingeniería civil en la huella ambiental de los edificios. Así, esta joven innovadora ha dado a luz una base de datos que cuantifica las emisiones de CO2 de una serie de edificaciones singulares. Sus datos no sólo incluyen las emisiones asociadas al uso de la estructura sino que también tienen en cuenta aquellos asociados a al propio proceso de construcción.

“En las últimas décadas se ha innovado mucho para mejorar la eficacia energética del uso de los edificios: el aislamiento de las casas, sistemas de ventilación y cosas así”, explica la joven estudiante de doctorado. Sin embargo, critica que “no se ha hecho nada para reducir las emisiones asociadas a la extracción de los materiales necesarios así como en la propia construcción del edificio”.

El primer paso para cambiar esta situación era cuantificarla. Para ello, De Wolf ha creado la denominación “energía incorporada (embodied)” para referirse a toda aquella que se consume en esta fase del ciclo de vida del edificio. Gracias a una serie de cálculos de la cantidad de materiales consumidos y el dióxido de carbono incorporado, su base de datos ya cuenta con este tipo de información para unos 200 edificios del mundo.  Entre ellos se incluyen el rascacielos más alto, el Burj Khalifa de Dubai (Emiratos Árabes), el ’pepinillo’ de Londres (Reino Unido) o el Estadio Olímpico de Pekín (China). Este último ejemplo resultó ser el estadio con mayor carbono incorporado, según sus cálculos.

De Wolf aclara cuál es el objetivo de su trabajo: “Con esta información podemos empezar a implementar políticas de eficiencia energética que tengan en cuenta el impacto ambiental global de una edificación y no solo de su uso y lograr así construcciones de bajas emisiones”. Arquitectos e ingenieros podrán incorporar a la base de datos sus proyectos y compararlos con otros de similares características para calcular el impacto ambiental total que supondrá su construcción.

El camino de la herramienta de De Wolf se inicia tras su graduación en la Universidad Libre de Bruselas (Bélgica). Desde allí, se incorporó al programa de posgrado de Tecnología de la Construcción del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, EEUU). Fue esta posición la que le permitió empezar a colaborar con empresas de ingeniería, estudios de arquitectura e investigadores de la Universidad de Cambridge (Reino Unido) y el propio MIT para elaborar su base de datos.

Sus benefecicios ya están siendo aplicados por las empresas con las que ha colaborado para la obtención de los datos necesarios para realizarla, pero la idea es que su uso se extienda más allá. De Wolf planea dedicar parte de su futuro trabajo a expandir la red de empresas implicadas. También está trabajando en un software que permita conocer de manera automática a ingenieros y arquitectos el impacto global de sus proyectos en la fase de diseño sin modificar su flujo de trabajo normal. La investigadora afirma que no pretende obtener beneficio económico de estas herramientas, “sino ayudar a que el campo de estudio del carbono incorporado madure”.

El fundador de Stage-co, Patrick Bosteels, miembro del jurado de los premios MIT Technology Review Innovadores menores de 35 Bélgica, afirma estar seguro de que el impacto de Catherine de Wolf crecerá con el paso del tiempo, cuando sus herramientas maduren y sean adoptadas por el sector de la construcción.

Aquí puedes ver el listado completo de ganadores de MIT Technology Review Innovadores menores de 35 Bélgica 2015.

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MIT
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