Innovación MIT

“Los proyectistas son reacios a BIM, pero en cuanto ven sus beneficios lo adoptan en seguida”

Foto: El investigador del CSIC, José Antonio Tenorio. Crédito: CSIC.

El investigador del Instituto de Ciencias de la Construcción Eduardo Torroja José Antonio Tenorio considera fundamental que el sector de la construcción empiece a usar esta herramienta.

Por José Carlos Sánchez

Ladrillo y cemento suelen ser los dos elementos más comunes en el imaginario de la construcción. Sin embargo, en un mundo cada vez más interconectado, más rápido y más metido en internet, la popularidad de ambos materiales está siendo sustituida por otros conceptos más innovadores: la industrialización, la impresión 3D y el BIM. Este último, cuyas siglas provienen de Building Modelling Information (modelado de información de construcción), consiste en un simulador de proyectos que ofrece varias ventajas al sector. Para extender su uso, el Gobierno de España ha anunciado recientemente que planea incluirlo como elemento obligatorio en las licitaciones públicas.

Para el jefe de la Unidad de Calidad de la Construcción del Instituto de Ciencias de la Construcción Eduardo Torroja, José Antonio Tenorio, esta tecnología es la llave principal para la innovación en el sector. Permite el trabajo de ingenieros, arquitectos y constructores en un mismo modelo de información que supera las tradicionales dos dimensiones del plano. Volumen, tiempo, coste y sostenibilidad son algunos de los otros parámetros que se pueden controlar con BIM, que incluso es capaz de calcular cómo envejecerá el edificio. Consciente de todas estas ventajas, Tenorio acaba de participar como ponente en la jornada Impresión 3D, BIM e industrialización: la construcción ¿del futuro?, celebrada recientemente en Madrid (España).

El propio nombre de la jornada cuestiona cómo será la construcción del futuro. ¿Cómo se la imagina usted?

La construcción es distinta a otros sectores porque cada edificio es distinto. La clave está en introducir la diversidad en el proceso constructivo, mejorar la tecnología para incluirla desde el principio. No me imagino la construcción del futuro como una fábrica de coches en serie. Pero el prefabricado, por ejemplo, sí que se puede hacer en serie.

Tampoco la veo como una adaptación de lo que hay ahora, como el robot albañil que ya se ha visto. El ladrillo está pensado para usarse con la mano. Si introduces una nueva máquina-herramienta, el elemento constructivo tiene que variar.

Además, no podemos dejar de pensar en la sostenibilidad. Optimizar no es economizar, no es hacer las cosas baratas. Si pongo un tejado de papel funciona hasta la primera tormenta. Aunque me haya salido muy barato inicialmente, en su ciclo de vida me va a resultar muy caro porque tendré que repararlo tras cada tormenta. ¿Dónde pueden estar entonces las tecnologías del futuro? En todas aquellas que aumenten la productividad y disminuyan los riesgos y defectos.

¿Cuáles serían esas tecnologías?

La industrialización y el control de los procesos con herramientas tipo BIM. O la impresión 3D, que tiene unas posibilidades interesantísimas. La prefabricación con materiales iguales te da una libertad, pero si puedes hacerlo desde un principio con adición o extracción como en la impresión 3D pues mucho mejor.

Tarde o temprano será una realidad. No me imagino un edificio del siglo XXII hecho con piezas prismáticas [como los ladrillos] dispuestas como ahora, a no ser que sea un poco vintage.

BIM parece ser la menos conocida, ¿cómo funciona?

Aprovecha la capacidad informática para hacer cualquier tipo de modelo en 3D e incluir toda la información que no aparece en los modelos 2D. BIM no es un programa informático, tampoco una herramienta para dibujar. Es una estrategia, un conjunto de datos ordenados de una determinada manera que permite tener un modelo del edificio con distintas aplicaciones. A BIM te acercas con distintos ojos y extraes o grabas lo que necesitas. Hay que empezar a pensar distinto, utilizar las herramientas actuales pero también inventar otras nuevas.

El Ministerio de Fomento de España creó en julio de este año una comisión específica para potenciar la implantación del BIM y convertirlo en obligatorio en poco años. ¿Cómo valora esta iniciativa?

Es un paso adelante. Otros países como los nórdicos y Reino Unido están más avanzados. También en países como Singapur tienen hojas de ruta para su implantación. Nosotros [en el instituto] llevamos trabajando el tema muchos años, pero ahora es cuando empieza a estar de moda.

Un proyectista que empieza a trabajar con BIM suele ser reacio, pero cuando investiga y descubre sus posibilidades lo adopta enseguida. Son cambios en tiempo real. Si cambias un pilar en una obra, el movimiento de planos que hay que hacer es tremendo y seguramente en alguno aparecerá el pilar. Una modificación en BIM cambia todo a la vez.

¿Se trata de un beneficio para las empresas?

Es un beneficio para todos. Le da mucho más valor a la etapa proyectual y queda todo mejor definido. Ahora hay veces que en una obra no se conoce cómo irán las instalaciones hasta al final. Es un cambio que no es tan sencillo. Son muchos los agentes que intervienen en el proceso y, aunque todos están de acuerdo, tendrán que sufrir una adaptación. Hace falta una buena formación y una implementación de procesos. Y en esa adaptación habrá gente que claramente tendrá que reciclarse.

Una de las desventajas que se le atribuye es que dificulta improvisar.

¿Es que la improvisación es buena? En las obras no suele serlo. Siempre se pueden hacer cambios porque a veces son necesarios. Un director de obra puede modificar el proyecto. Entra en el modelo BIM y lo cambia. En este sentido, los cambios que se hacen durante la marcha del proyecto son mucho mejores, mucho más precisos. BIM no hay que verlo como un riesgo en ese sentido. Simplemente es un sistema de información. Yo puedo tener mi videoteca desordenada u ordenada. ¿Es un riesgo? Pues no, encontraré mejor las cosas.

¿Cómo cree que avanzará su implementación?

Las cosas no cambian de la noche a la mañana. Se van incorporando nuevas tecnologías y cuando miras hacia el futuro o hacia el pasado ves el cambio. Es como cuando los niños crecen, te das cuenta si comparas dos fotos. Eso pasará en la industria de la construcción. Estamos ante un reto, que es incorporar una herramienta muy consolidada, BIM, y que está desplazando otras. Ese cambio va a ser fundamental y lo vamos a ver. Falta mucho por hacer, como herramientas de simulación nativas y que funcionen bien en BIM. Y falta mucha formación para aplicarlo. A ver si lo que vamos a hacer es imprimir un plano en 2D y llevarlo a la obra. Debe haber otras herramientas. ¿Por qué no puedo mirar el edificio con un sistema de realidad virtual que me indique por dónde tengo que poner el tubo?

Fuente:

MIT

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