Drones y robots predicen el rendimiento de una desaladora en menos de 24 horas
INNOVACIÓN

Drones y robots predicen el rendimiento de una desaladora en menos de 24 horas

El oceanógrafo Tony Jones emplea un enfoque innovador para reducir el tiempo y los costes de encontrar zonas viables para estas instalaciones.

Imagen1_post10Foto 1: Tony Jones muestra el dron con el que analiza los terrenos que podrían acoger una desaladora. Crédito: Intake Works.

Por Carlos Corominas

Los drones y los robots podrían convertirse pronto en unos importantes aliados en la lucha contra la sequía. El estrés hídrico afecta ya a cerca de 700 millones de personas viven en y se estima que esta cifra aumente a 1.800 millones en 2025, según datos de la ONU. Para poner freno a este problema, la industria se está apoyando en soluciones cada vez más innovadoras que aumenten los suministros de agua dulce.

Una de las estrategias contra la sequía está convertir el agua del mar en dulce, para lo que se emplean desaladoras. Pero estas instalaciones funcionan mejor en unos sitios que otros, por lo que detectar las zonas más adecuadas es fundamental. Los drones y los robots podrían ser útiles para esta labor, pues las tecnologías de medición que llevan incorporados permiten acortar las semanas que habitualmente se tarda en explorar una zona a solo una pocas horas.

Esto es lo que está haciendo el oceanógrafo Tony Jones, quien está probando estas máquinas en el condado de Santa Bárbara (EEUU). No es la primera que utiliza vehículos submarinos para descubrir los misterios del océano. Durante la década de 1990 él mismo se sumergió en una cápsula subacuática conocida como Pisces V para explorar las simas submarinas de Hawaii (EEUU). Ahora, ha trasladado este interés por drones y robots a su trabajo en Intake Works, una empresa que de exploración de zonas que pueden acoger desaladoras.

¿Cómo surgió la idea de usar drones?

En un encuentro en Texas (EEUU) el año pasado conocí a un inversor que quería instalar 20 plantas de desalación en las Islas Marshal. Una de las cosas que me planteaba era cómo reducir el medio año que se tarda en explorar 20 terrenos y conseguir mapas de buena calidad. En ese momento vi que la tecnología de vehículos no tripulados podía ofrecer una buena solución para medir el mar y la tierra.

¿Cómo son las máquinas que utiliza?

Uso un vehículo aéreo y un robot sumergible. El dron es muy simple: está equipado con una hélice y un propulsor en la parte de atrás. Es muy cómodo porque mide un metro de ancho y está formado por tres piezas desmontables que se pueden llevar en una pequeña maleta. Tiene una cámara incorporada que puede tomar tres fotografías de alta resolución por segundo. Además, dispone de una batería que aguanta 50 minutos, suficiente para medir varias áreas sin recargar.

El robot subacuático tiene la forma de un pequeño misil y lleva incorporado un sónar que nos permite conocer las características del fondo. Le introduces una serie de coordenadas y el robot analiza la zona.

Imagen2_post10Foto 2: Este robot subacuático que mide el terreno, la temperatura y la composición del agua. Crédito: Intake Works.

 

¿Qué tipo de información consiguen los aparatos?

Con el dron analizamos las características del terreno para saber si reúne las condiciones para colocar una planta desaladora. Necesitas conocer las características de la tierra, cómo está formada, cuál es la altitud y la elevación del terreno. Tienes que fijarte bien en la elevación porque cuánto más alto esté más energía va a hacer falta para sacar el agua por bombeo y, por tanto, más gasto.

Por su parte, el robot subacuático analiza el hábitat submarino. Gracias al sónar puedo saber si hay rocas, si hay arena o si hay corales. También puede bucear cuando encuentra una sima y volver a subir para analizar cómo es esa zona. Le hemos colocado unos sensores que miden la temperatura del agua y las sales que tiene.

Una vez conseguida esa información, ¿qué hace con ella?

Genero unos modelos que predicen cómo será la desaladora y cuál será su productividad. Con un software creamos unas simulaciones para conocer todas las características de la planta y cómo funcionará. Con las imágenes del dron se genera un modelo en 3D que muestra exactamente cómo es la zona. La información del robot subacuático sirve para conocer el fondo marino y elegir el tipo de membrana para filtrar el agua que se deberá utilizar ya que cada una se comporta de forma diferente según la temperatura y la salinidad. Si combinamos esta información podemos inferir la cantidad de energía que se utilizará y, por tanto, los costes. Gracias a esta tecnología en menos de 24 horas podemos hacer un plan sobre la construcción y el futuro rendimiento de una planta desaladora y prever los costes.

¿Cuáles son las técnicas que se utilizan actualmente para medir el terreno?

Se suele medir sobre el terreno con personas que hacen fotografías en la superficie y con un avión que toma imágenes aéreas. Es un proceso largo que puede durar una semana sólo en hacer las mediciones. Con nuestra tecnología, el dron toma las imágenes en 20 minutos, el procesado lleva sólo dos horas y el modelo se consigue en 24 horas. Todavía estamos estimando el ahorro real que supone, pero es muy elevado gracias a la reducción de tiempo y personas implicadas. Las técnicas tradicionales requieren tres personas y esto lo puede hacer una sola.

¿Cómo puede beneficiar a la industria?

Cuánto mejor sea la información, mejor serán las decisiones que se tomen. Ahora estoy trabajando con una empresa que ha identificado varias zonas que podrían acoger una desaladora en el condado de Santa Bárbara, pero no están seguros de cuál elegir porque no tienen información suficiente. La idea es analizar cada una de ellas y observar cuál es la mejor opción para alojar una instalación en términos logísticos. Eso puede hacerse en un período muy corto de tiempo gracias a nuestra tecnología.

¿Por qué es importante mejorar los procesos de desalación?

Cualquier zona sujeta a la sequía precisa desalación, y el océano Pacífico es la mayor reserva de agua en la tierra. Si no tenemos en cuenta el hecho de que es un poco salada, la realidad es que es muchísima agua. Por eso esta tecnología es importante, porque acelera y optimiza el proceso de quitarle esa poca cantidad de sal para que todo el mundo pueda beberla.

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MIT Technology Review en español es la edición en castellano de MIT Technology Review, una revista publicada por Technology Review Inc., compañía independiente de medios de comunicación propiedad del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT).

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